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Lidia Santana Vega

Perfil

12 septiembre, 2014

En la era de las prisas y de la falta de sosiego no somos conscientes, o sí, de que nos olvidamos de mostrar gratitud  a las personas que, de manera directa o indirecta, han hecho algo por nosotros. Como ocurre con otros valores la mejor manera de enseñarlo es a través del ejemplo. Una anécdota personal me permite ilustrar la importancia del sentimiento de gratitud para quien lo emite y para quien lo recibe. Con este post devuelvo, de alguna manera,  las muestras de gratitud de la que fui objeto hace unos años.

Corría el mes de abril de 2009, curiosamente el mes en el que nací, y entre la multitud de correos electrónicos que tenía en la bandeja de entrada uno llamó rápidamente mi atención e interés. En el asunto una sola palabra: GRATITUD.

Me dispuse a leer el correo y cuando llegué al final me invadió un sentimiento de felicidad; en ese momento pensé que todos mis esfuerzos por mejorar cada día como profesora estaban dando sus frutos. Una alumna de otra universidad me comunicaba que uno de mis libros, del que me siento muy satisfecha, le había ayudado a avanzar en una materia. El libro en cuestión es  Orientación Educativa e intervención psicopedagógica. Cambian los tiempos, cambian las responsabilidades profesionales. La obra fue publicada por Pirámide, una editorial de reconocido prestigio y amplia difusión en España y en Latinoamérica.

El contenido del e-mail era el siguiente:

“Soy estudiante de Psicopedagogía en la Universidad de Zaragoza, estudié en la Universidad de Las Palmas y, por circunstancias de la vida, ahora vivo en Zaragoza. Tengo 46 años, mis hijas han crecido y yo he decidido retomar mis estudios, pero me he encontrado con dificultades, unas por el deterioro normal de la memoria con el paso del tiempo, otras por el cansancio que supone el asistir todos los días a clase, por las tareas de doblete al que las mujeres estamos todavía abocadas, y también por sentir que en la Universidad todavía se prima el aprender de memoria, el hacer trabajos en grupo que en realidad son corta y pega, esta parte para ti, esta para mí, lo juntamos y ya está, aprobado. Cuando decidí volver a estudiar, quería empaparme del espíritu de libertad de pensamiento, de la sabiduría que se les supone a los profesores, de la frescura de la juventud, quiero aprender, conocer, saber. La realidad ahora me parece otra cosa, profesores que no comparten, que el asistir a sus clases es el juego de adivinar qué es lo que están diciendo, alumnos que van a aprobar y ya está, me dan ganas de abandonar, de volver a la realidad de la calle, a veces el compartir la vida con gente al margen de la Universidad enseña más que el asistir a clase. En las asignaturas (…) tengo que hacer un portafolio, como no me enteraba de lo que me estaban contando, empecé a buscar en Internet algo que me aclarara las dudas que me iban surgiendo en las clases, encontré su nombre en bastantes entradas, fui leyendo los artículos que tenía publicados, y me compré su libro Orientación educativa e intervención psicopedagógica. Lo he leído, he aprendido y disfrutado con él, y quiero mostrarle mi gratitud por la forma en que está escrito, por la transmisión de valores que hace, por mostrarme un concepto de la orientación humano y cercano, por lo didáctico que resulta, porque apruebe o no apruebe me ha permitido tener una visión esperanzada, porque a pesar de que el orientador a veces no tiene una percepción clara de sus funciones, yo he encontrado un sentido, y lo resume una frase que me impactó: una de las prioridades de la formación es el uso de nuestros conocimientos con sabiduría.
Muchas gracias por poner sus conocimientos y saber hacer a nuestra disposición”.

Una vez leído el correo me dispuse a contestarle rápidamente:

“Hoy mi esfuerzo se ha visto recompensado con tu hermoso y sentido escrito; tu distancia espacial de mi universidad te aleja de toda sospecha de adulación para aprobar la materia. Como me ha llenado de inmensa alegría que existan este tipo de estudiantes universitarios, me gustaría saber si me permites compartir tu escrito con mis estudiantes porque creo que refleja muy bien lo que debería ser el espíritu de un alumno de Universidad; por supuesto omitiré tu nombre salvo que me autorices a hacerlo público entre el alumnado. Abrazos”

“PD. Por favor, evita el desaliento y continúa tus estudios; la universidad necesita de alumnas como tú. El haber decido estudiar te permitió encontrar mi libro y el de otros autores y autoras que a buen seguro te serán de utilidad para tu formación personal y profesional”.

Creo que la universidad española no se puede permitir el lujo de perder a una estudiante universitaria como ella; estamos muy necesitados de alumnos y alumnas capaces de pensar por sí mismos, con madurez de criterio para plantear sus puntos de vista y, sobre todo, entusiasmados por aprender. La pasión por seguir aprendiendo, que manifestaba en su correo, no puede ser cercenada; antes bien, es responsabilidad del profesorado universitario alimentarla y, en la medida de lo posible, incrementarla. Se imaginan una clase llena de alumnos y alumnas tan entusiastas y deseosos de aprender. Yo sí, tuve la suerte de dar clase a un grupo de Psicopedagogía de la promoción 2010-2012, del que fui nombrada madrina (qué inmensa satisfacción, ser nombrada madrina del mejor grupo al que había dado clases). Nunca en mi dilatada trayectoria profesional me había sentido tan retada por el alumnado, nunca había disfrutado tanto en mis clases, nunca había aprendido tanto de mi alumnado. A las ocho de la mañana había que ver los rostros de aquellos alumnos y alumnas atentos e interesados por aprender: cómo preguntaban, cómo dialogaban entre ellos y conmigo, cuanta calidad había en sus razonamientos… ¡Qué placer, cómo disfruté con ese grupo de Psicopedagogía!

74 Comentarios a “Gratitud: el valor de apreciar lo que otros hacen por nosotros

  1. IRENE GONZÁLEZ HERNÁNDEZ

    No cabe la menor duda que se me han quedado los pelos de punta al leer este post. Ustedes no me conocen todavía, pero puedo decirles que soy una persona muy sensible y el hecho de escuchar tanto experiencias malas como buenas, me rompen emocionalmente. Es posible que mientras estuve leyendo cada renglón del que se compone este post se me pasaron por la mente mil y una experiencias con las que relacionarlas en mi vida.
    He sido alumna y ahora soy maestra de Educación Primaria. Soy feliz gracias a la gratitud que he recibido de todas aquellas personas que incondicionalmente me han ayudado a cumplir con este mi objetivo, gracias a aquellos que me han acompañado desde el día uno y han sido mi sombra en todo momento, ayudándome a levantarme cada vez que me he caído y a hacerme creer la fuerza que tenía para seguir adelante.
    No obstante, a pesar de considerarme una persona agradecida, soy consciente de que al igual no lo agradezco todo lo que debiera por todo lo que han hecho por mí a lo largo de mi vida.
    En mi familia, por suerte, somos un buen grupo de maestros: mi hermano, mi madre, mis tías por parte de madre, el marido de una de ellas, mis tías por parte de padre, mi abuela, las hermanas de mi abuela… y muchos pensarán “blanco y en botella”. Pues les puedo decir que no, que jamás me han dicho “tienes que ser maestra”, ya que fue una decisión madurada con tiempo, pues soy de las que piensa que la educación no hay que tomársela a la ligera.
    Todos sabemos que la educación es una de las bases fundamentales de la sociedad en la que vivimos y en ocasiones, cuando hablamos de educar, lo hacemos como si la buena educación fuera meramente la de estudiar, pero como bien sabemos, va más allá de todo eso. Aunque se eduque en casa, la escuela y los educadores, juegan un papel esencial en los niños, los cuales pasados unos años, se convertirán en adultos para esta sociedad, y de ahí la importancia de transmitirles los valores adecuados.
    Yo he apostado por ser maestra porque soy una persona que se emplea de lleno en lo que le gusta y he cogido esta profesión porque me llena y me gratifica. Seguramente habrán escuchado esta expresión “me gustan los niños”. A mí no me gustan, a mí me encantan y quiero hacer de ellos personas libres con valores que sean capaces de valorar las situaciones y actuar con humildad, como me han inculcado mis maestros a mí.
    Por todo ello, quiero dedicar este mensaje a todos esos maestros incondicionales, que ejerzan bien como maestros o sean maestros de vida, que me han enseñado algo en la vida y han sabido guiarme en el camino:
    “Gracias por motivarme y ser mi fuente de inspiración para todo lo que he hecho durante este tiempo, pues gracias a ello he podido sacar en gran parte mi potencial. Gracias por ese apoyo incondicional y por ser esa “madre o padre” que a todo el mundo le gustaría tener. Solo espero que sigas brillando como hasta ahora, que te mereces que te ocurran cosas increíbles y espero que tengas suerte en el futuro, que sigas luchando por el buen trabajo que haces, pues lo admiro mucho, y por ello, para mí, eres todo un ejemplo a seguir.
    No te has limitado simplemente a impartir asignaturas, has educado con amor y paciencia, mirando el beneficio de tus alumnos y ante todo los has sabido escuchar. Esto es algo que muchas veces los docentes olvidamos hacer, por lo que es una materia que se nos queda pendiente, pues debemos tener muy presente que de los niños también podemos aprender, y para ello debemos escucharlos. Espero algún día poder parecerme en algo a ti.
    Gracias por acompañarme en el día a día, en el camino, que ha sido duro, pero hoy por hoy puedo decirles que gracias por ayudarme a crecer como persona.”
    Espero el día de mañana poder ver girar la tortilla y esos mensajes que hoy lanzo, me lleguen a mí de alguna manera. De algún alumno, de algún padre, de algún amigo… Me haría especial ilusión poder sentir eso algún día y llevarme la gratificación del trabajo bien hecho.
    Doy las gracias por recordarme que me encuentro rodeada de gente maravillosa, a las que siempre les estaré agradecida.

  2. Beatriz Hernández López

    El primer sentimiento que me inunda después de leer este post es sorpresa.
    Muchas veces realizamos nuestro trabajo sin recibir nada a cambio de las personas a las que nos entregamos, en mi caso, son mis alumnos y alumnas de Primaria, pero ellos siempre te sorprenden con sus múltiples detalles, un abrazo, un beso, un dibujo, etc. y esto te hace seguir el día con mucha más ilusión y entrega.
    Sin embargo a medida que vamos avanzado, en lo que a edad se refiere, esos detalles se van perdiendo, tanto es así que, como comentaba al principio, me invade la sorpresa cuando leyendo este post veo que aún hay gente que agradece el trabajo que han hecho otras personas. Y aún me sorprende más este caso, ya que la alumna ni siquiera conocía a la profesora.
    Este post me ha hecho reflexionar en mi propia experiencia y es verdad que siempre se agradecen las cosas, o más bien los pequeños detalles, pero parece que cuesta más agradecer el esfuerzo que hacen otras personas por ofrecernos algo y en eso siempre deberíamos estar agradecidos.

  3. Patricia Hdez.

    La gratitud debería estar en nuestro día a día, es un sentimiento de humildad y de reconocimiento.

    Este post es un claro ejemplo de lo que se siente al hacer las cosas bien, cuando menos te lo esperas te dan las gracias por realmente hacer tu trabajo, porque ha servido para ayudar a otras personas.

    Yo trabajo en bodas y eventos, recuerdo una en concreto en la que estábamos trabajando y la novia se acercó a nosotros y nos dijo que gracias a nuestro trabajo y a nosotros se había cumplido su sueño, que había tenido una boda de película y que había sido uno de los mejores días de su vida.

    En ese momento sientes que algo recorre tu cuerpo, te llena de felicidad y satisfacción el saber que están reconociendo lo que haces y que lo están valorando de corazón.
    La satisfacción que siente uno cuando hace las cosas bien y se le reconoce es un motor para seguir haciendo lo que te gusta solamente por el hecho de decir “Gracias a lo que hacemos, ayudamos y hacemos felices a las personas”.

    Ese es el verdadero sentido de la gratitud.

  4. Paula Rodriguez

    Tras leer este Post, me he quedado pensando y reflexionando sobre nuestra labor como alumnos y sobre la labor tan importante de nuestros profesores/as. Hoy en día el respeto hacia el profesor/a sea de la rama u ámbito que sea se ha perdido, ya no estamos ilusionados por ir a clase, al contrario, a veces resulta tedioso. Pero llega un momento en tu etapa académica que eres tu quien decide que hacer, eres tu quien decide si realizar una carrera o un master y es aquí donde todo suele cambiar. Te encuentras a profesores/as que adoran su trabajo y te trasmiten su sabiduría con pasión y respeto hacia su materia y especialización, es aquí donde nosotros como alumnos y alumnas expresamos nuestra gratitud. Algo muy importante en todos los ámbitos de nuestra vida, es bueno y satisfactorio agradecer lo que se nos da y sobre todo aprovechar las oportunidades, considero que aprender de alguien experto es un regalo y por eso quiero aprovechar la ocasión para darle las gracias a todos esos profesores y profesoras que nos han guiado y sobre todo motivado por este duro camino.

  5. María GH

    Leyendo su post me he replanteado qué es para mi la gratitud. Esa estudiante se encontraba en un momento de su vida complicado, impulsado por la falta de motivación e interés hacia algo que para ella era muy importante, y usted, Lidia Santana, le enseñó que siempre hay una luz al final del túnel, que no estaba todo perdido y qué lo que ella buscaba realmente si existía.
    La gratitud hacia las personas que hacen algo por nosotros es muy importante, yo ahora me encuentro en un momento complicado en mi vida y gracias a una persona en especial me mantengo de pié. Dar las gracias, aunque pueda parecer una tontería, es una palabra muy grande si se dice desde el “corazón” y si me lo permite voy a dar las gracias desde su post a esta persona, que aunque me haya dicho que no hace falta que le muestre mi gratitud, yo pienso que sí que es necesario hacerlo, porque al igual que esa alumna yo me he sentido perdida, pensaba que la oscuridad había rodeado mi vida debido a una situación que no imaginé que nunca podría pasar, pero esta persona, que ha estado siempre a mi lado, ha sido como su libro, esperanzador.
    No siempre lo tenemos todo controlado en nuestro día a día, ni las cosas son como siempre querríamos que fuera, y por ello debemos mostrar nuestra gratitud hacia aquellas personas que nos ayudan a ver la parte positiva cuando tu tienes el alma tan ciega para poder verla por ti sola. Animo a los lectores y lectoras de su post a dar las gracias a aquellas personas que simplemente por estar en sus vida se merecen que se lo digas.
    No quiero despedirme sin hacerlo yo primero, quiero mostrar mi gratitud hacia la persona que más quiero en esta vida porque nunca lo he hecho. Gracias por haber sido buena persona, amable, simpática y luchadora, gracias por haberme dado estos 20 años de tu vida, gracias por haberme permitido darte todo mi amor y cariño, gracias por haber formado parte de mi vida y por dejarme formar parte de la tuya, gracias por cada sonrisa, por cada beso y por cada abrazo, gracias por haber sido y ser el mayor tesoro que la vida me ha dado. GRACIAS

  6. Ángela Hernández López

    Empiezo esta reflexión con una frase Jean de la Bruyère: “Sólo un exceso es recomendable en el mundo: el exceso de gratitud”.

    No encontramos ante una sociedad en la que impregna el estrés, la vida rápida, el no saber valorar las pequeñas cosas de la vida, y sobre todo hemos olvidado la esencia de agradecer a todas aquellas personas que en algún momento en su vida han hecho un gesto, una acción o una simple palabra que han hecho que nuestras vidas sean valoradas.

    No hay nada más bonito y placentero, bajo mi humilde opinión, que alguien te agradezca algo que has hecho. Supone este agradecimiento una dosis de bienestar, de una mayor cercanía con la persona, y sobre todo una estimulación de felicidad en aquella persona que recibe una palabra de gratitud.

    Si nos paramos a pensar, agradecer no nos quita mucho tiempo, conlleva segundos, minutos o horas, para que de manera pura y desinteresa agradezcamos. Entonces me pregunto : ¿Por qué nos cuesta tanto mostrar gratitud?.

    Como trabajo personal conmigo misma, me propongo mejorar y tener espacio para reflexionar y agradecer a todas aquellas personas que en el algún momento de su vida han hecho algo por mí.

    ¡No olvidemos este palabra tan importante para nuestra sociedad!
    Gratitud.

  7. Idaira

    La verdad que este pequeño artículo nos aporta una reflexión muy importante sobre la gratitud, en especial a los profesionales de la educación. Desgraciadamente en nuestro país no se valora a estos profesionales que desde mi perspectiva son indispensables para el futuro, no se valora un trabajo bien hecho, la creatividad, la innovación, la diversidad… Se valoran otras cosas pero no lo que supone una mejora para el futuro, y los profesores mejoran el futuro, por ello, los buenos profesores crean entusiasmo, ganas de aprender, de mejorar y de enriquecerse. Yo creo que un gracias es lo mínimo que en muchos casos podemos ofrecer a estas personas que dan su tiempo a mejorar a otros para crear un futuro mejor.
    Desde mi vivencia personal, en la universidad, tuvimos la suerte de poder felicitar a un magnífico profesor que nos dio clases, no sólo por la materia que nos daba, ya que nos parecía cada vez más interesante, sino también por la forma de darla, su entusiasmo, sus ganas, su forma de entusiasmarnos a nosotros y de decirnos siempre lo maravillosos que éramos, que podíamos con eso y con más. Ese ímpetu, esas ganas, esas palabras que nos aportaba todos los días que dábamos clases con él nos hizo darle las gracias.
    Este es un pequeño gesto que no cuesta nada y que puede ayudar a otros en gran medida y que por desgracia cada vez se valora menos y se cree que esto es una obligación cuando no es así.

  8. Patricia Suarez Espinel

    Coincido con mis compañeras en que es bastante emotivo e inusual encontrar un correo con estas características. Deberíamos expresar nuestros sentimientos y pensamientos con más facilidad, ya sea a personas de nuestro entorno o a personas que nos sorprendan como fue el caso de esta alumna. La historia es bastante conmovedora y estoy de acuerdo con la profesora cuando afirma que se necesitan mas alumnas como ella. Tanto en la enseñanza secundaria como en los estudios universitarios, nos encontramos ante alumnos cuya única finalidad es aprobar y no están dispuestos a ver mas allá de los apuntes, no están dispuestos a sumergirse en las infinitas oportunidades que hoy en día tenemos para ampliar nuestra formación académica y personal.

  9. Verónica Pérez Correa

    Ciertamente me sorprende el acto de generosidad que esta alumna ha tenido hacia una persona totalmente desconocida para ella. Probablemente también le haya ocurrido a muchos de los que han leído este post y a mi modo de ver, es triste que algo tan bonito nos coja por sorpresa, pues indica que no estamos acostumbrados a este tipo de actos tan considerados y llenos de sinceridad. Actualmente estamos tan ocupados y preocupados por tantas banalidades, que muchas veces no nos pararnos a pensar en lo que otras personas hacen por nosotros o, simplemente, a veces debido la celeridad con la que vivimos el día a día dejamos de apreciar ciertos detalles. ¿Cuántos de nosotros habríamos enviado un correo de esta índole a un desconocido, como ha hecho esta alumna? Personalmente, yo no lo habría hecho, y no porque no estuviera agradecida, sino porque lo más probable es que considerara que, el hecho de expresarlo estaría fuera de lugar, o porque ni siquiera me lo haría planteado. Hasta ahora.

    Para mí, las palabras de esta alumna muestran una especial sensibilidad y sobre todo pasión y entusiasmo, cualidades que como docentes o profesionales de la educación, estoy segura de que desearíamos encontrar en nuestros alumnos. No obstante, es realmente extraordinario hallar alumnos con esas ganas de aprender y con una motivación propia para ello, sobre todo en la era en la que nos encontramos, la de las tecnologías y la información, las cuales llaman mucho más la atención a las nuevas generaciones que el propio maestro. Es por ello por lo que considero que es el docente el que debe esforzarse, primero por encontrar su propia motivación, ya que, desde mi experiencia, esta se transmite y puede llegar a contagiarse (así como la falta de la misma); y en segundo lugar, por planificar y llevar a la práctica acciones que despierten dicho entusiasmo, interés y ganas por aprender y superarse día a día.

    Es cierto que hoy en día, en nuestra sociedad la competitividad es un valor que se premia y se encuentra presente en cualquier ámbito desde que somos pequeños y eso puede hacer que nos enfrasquemos en nosotros mismos, en nuestros objetivos personales, académicos y profesionales, y a veces comportándonos de forma egoísta. En cierta medida la competitividad es un buen método, porque nos hace querer superarnos, sin embargo creo que la mejor manera para superarse es competir consigo mismo y dejar de compararse con el resto (lo cual es mucho más fácil de decir que de hacer). Debido a ello a veces nos resulta mucho más sencillo competir que cooperar con otros y del mismo modo igual ocurre con los niños, a quienes debemos enseñarles a compartir, cooperar, enriquecerse con la diversidad…

    En relación con ello, muchas veces debido a esa competitividad -de la que incluso podemos no ser conscientes siquiera- en el ámbito académico, y sobre todo en el universitario, la educación se vuelve impersonal, distante y lo humano parece desligado a los conocimientos que se supone que debemos de adquirir o enseñar. Es por ello que este post da un toque de frescura en ese sentido y nos hace pararnos y reflexionar sobre a qué le damos importancia.

    Para finalizar y volviendo al tema de la gratitud y los valores, creo firmemente que deberíamos estar agradecidos con los maestros y con cualquier persona que comparta con nosotros su sabiduría, ya que el conocimiento y aprendizaje nos enriquecerán, formarán parte de nosotros y, en definitiva son el mejor regalo que podemos recibir.

  10. Cathaysa Mesa Rodríguez

    Vivimos en un mundo donde todo gira muy deprisa, donde la competitividad está a la orden del día, donde no paramos a pensar en nada, ni en nadie. Solo queremos conseguir nuestros propósitos. Es triste, darte cuenta que muchas veces nosotros no somos capaces de dar las gracias por lo más mínimo que otra persona pueda hacer por ayudarnos. Yo soy de las personas que piensa que no hay que hacer las cosas para recibir una palabra de gratitud, pero como llena esa palabra o esas palabras cuando haces algo por otra persona y ésta expresa su gratitud hacia lo realizado.

    Este post me ha hecho pensar en muchas cosas, sobre todo en que no nos damos cuenta de que la vida va muy rápido y hay que ser agradecido por estar todos los días viviendo cada segundo momentos irrepetibles e increíbles. ¡Qué bonita es la vida y qué poco la apreciamos! . Nos pasamos la vida quejándonos y no valorando lo que realmente tenemos. Creemos que todo debe de ir perfecto para tener una vida perfecto pero nada, ni nadie es perfecto. Todos y todas las cosas tienen imperfecciones y !menos mal!, porque si no todo sería muy monótono. La diversidad nos hace especiales y únicos en nuestra especie.

    Deberíamos de dar las gracias cada día porque por desgracia muchas veces es tarde para agradecer todo lo que tenemos y lo que las personas hacen por nosotros, por insignificante que sea el acto, podemos alegrarle el día a las personas que nos rodean.

    En este post hay escrita una anécdota y a mí me gustaría compartir con ustedes la mía. Una amiga mía que a pesar de la diferencia de edad somos muy buenas amigas, siempre que hace algo por mí, le digo gracias y ella me responde gracias, disculpe y perdone. Dice que no tengo porque agradecer todo lo que hace por mí porque tenemos la suficiente confianza ya, pero a mí no me cuesta nada darle las gracias y estoy segura de que ella agradece el oír esas palabras. Y ya que este post va de gratitud yo le quiero dar las gracias porque todavía existen personas como ella, porque hace hasta lo imposible por su familia y amigos para que estas personas estén cómodas en su día a día y les facilita la vida sin que ni siquiera ella se de cuenta. ¡Ojalá existieran muchas más personas como ella en el mundo! .De nuevo, GRACIAS.

    En cuanto al ámbito profesional, tengo la suerte de decir que he elegido una gran profesión porque los niños y niñas a cada paso que das para enseñarles, ellos actúan demostrándote su gratitud constantemente, por esto se que seré una privilegiada. Desde mi humilde opinión, creo que antes de enseñar a sumar y restar,es decir enseñar en contenidos, debe existir una educación en valores. De nada sirve saber muchos conceptos, si no tienes una buena educación.

    Por último, debo de decir que doy las gracias por este post porque nos ha hecho a todos reflexionar y profundizar mucho en él.

  11. Sandra Hofer Ramos

    La gratitud es uno de los valores fundamentales que se deben enseñar desde pequeños, tanto en casa como en la escuela. Ya que saber dar las gracias y recibirlas es uno de los placeres más significativos de nuestra vida.
    Tod@s en algún momento de nuestra vida, de una forma u otra, hacemos o decimos algo que influye en la vida de los demás, y esta influencia en muchas ocasiones hace que mejore la vida del otro. Por ello, el otro debe darse cuenta de ello y agradecerlo, y aunque no sea un beneficio directo, lo será en un futuro.
    Es decir, cualquier profesional desea, aunque no sea consciente de ese deseo, que en algún momento de su trayectoria profesional se le agradezca ese trabajo que ha realizado. Por ejemplo, la cajera de supermercado se le cambia la cara a una sonrisa cuando el cliente al recibir su ticket le da las gracias, o al chofer de la guagua que te lleva a casa.
    Pues lo mismo ocurre con los profesionales de la educación. Aunque en nuestra sociedad este implantado mucho el pensamiento de es “el deber del profesor enseñarle a mi hijo matemáticas”, ese profesor podría llegar al aula leer el libro y punto, pero no, ese profesor se prepara las clases cada día en su casa, analiza a sus alumnos para saber que metodología es mejor usar con ellos, le enseña valores a sus hijos más que matemáticas; y por todas estas cosas y más, nunca esta mal darles las gracias. Tanto los padres como los alumnos, porque como bien has nombrado en el post, no hay mejor recompensa para un profesor como que sus alumnos les den las gracias por lo que han aprendido.
    Es el mayor logro para cualquier profesional de la educación, es la mejor forma de sentirse realizado y querer seguir enseñando y aprendiendo, ya que un educador nunca deja de aprender porque la vida esta en continuo cambio.
    Por lo que hay que volver a inculcar el valor de la gratitud en nuestra sociedad, porque si con ello conseguimos que existan ya no mejores profesionales sino mejores personas, es un esfuerzo que se debe asumir.

  12. Estefanía León T.

    Este post me ha dejado sin palabras. ¿Qué se puede comentar cuando lees algo que, claramente, está escrito con el pecho henchido de satisfacción y felicidad?.

    Como reciente maestra de Educación Infantil que soy, creo que una de las más grandes recompensas que deseo poder experimentar, es que un alumno o una alumna regrese a la que fue su profesora de Educación Infantil y exprese su gratitud o, que tan sólo, se acuerde de mí con cariño. Bajo mi humilde opinión, todos los maestros buscamos este fin, saber que hemos llegado a lo más profundo de nuestros alumnos y que ello les ha permitido convertirse en personas con un gran corazón.

    Por otro lado, el alumno que decide estudiar el grado de Maestro, es porque ha elegido estudiar por vocación, si sientes vocación por la docencia, nada ni nadie debería arrebatarte el deseo de aprender, el deseo de saber, conocer, experimentar e indagar cada día un poco más y, sinceramente, sin llegar a sentirse del todo satisfecho por más que lea o por más que investigue. Es cierto que muchas de las tareas grupales que se solicitan a lo largo de nuestros estudios se realizan en grupo y que uno, como estudiante, se encuentra personas con las que tiene diferencias o, simplemente, que no tienen deseo de trabajar o aprender, pero debemos ser realistas y pensar que una vez salgamos al mundo laboral, vamos a encontrarnos con gente así e, inclusive, con personas que trabajen muchísimo mejor que nosotros y, por lo tanto, debemos aprender a sobrellevar dichas situaciones.
    Si volvemos al tema de la gratitud, soy una persona a la que no le importa ayudar a los demás e, incluso, sin que soliciten ayuda. Cuando alguien me agradece cualquier gesto, por pequeño que sea, siento una tremenda alegría.

    En el post se habla de su experiencia personal, pues ahí va la mía: nunca voy a olvidar los ojos de mi madre, con los ojos compungidos, dándome las gracias cuando la ayudaba a levantarse de la cama, a bañarla, a darle de comer… Yo siempre le respondía: “Mamá, tú me diste la vida, me cambiaste los pañales, me diste de comer, me enseñaste a caminar y ahora soy yo quien te peina, te baña y te abraza por las noches cuando no puedes dormir y no tienes que darme las gracias”.
    Así que, si me lo permiten, voy a dedicarle este comentario a mi madre, la persona más importante de mi vida y también la que me enseñó el valor de la gratitud y porque soy la persona que soy gracias a ese y a tantos valores que me enseñó antes de dejarnos y convertirse en mi ángel de la guarda.

    Puede ser que éste comentario no sea teórico o técnico, pero he de decir que sale de lo más profundo de mi corazón y le doy las gracias a Lidia Santana por permitirme recordar esos momentos y de reflexionar acerca de la importancia que tiene que las personas no olviden ese valor esencial e importantísimo para ser seres humanos.

  13. Cristina González

    Lo que me ha llamado la atención de este post, desde un principio, es que la mejor manera de enseñar es con el ejemplo. Soy recién graduada como maestra en Educación Infantil, una etapa en la que todo es nuevo para los pequeños, una etapa en la que se enseñan diferentes contenidos, una etapa en la que uno de sus fines es contribuir al desarrollo de los niños y niñas. Algunos de los objetivos de la etapa hacen referencia a que los pequeños sean capaces de conocerse a sí mismos y a los demás, adquirir autonomía, relacionarse con los demás, etc. En esta etapa, la educación en valores es muy importante y está presente en las aulas. Desde pequeños se nos enseña a respetar, a aprender a convivir con los demás, y aquí entra la gratitud. A los niños y niñas les enseñamos a decir gracias y les enseñamos como ser una persona agradecida, así como es importante que ellos también reciban las gracias de otra persona pues, como dije al principio, se aprende con el ejemplo.

    Desde mi punto de vista, es importante educar en valores, ya sea en la escuela o con la familia, pues de esta manera se forma una persona íntegra, tolerante, respetuosa, agradecida, etc. Así mismo, creo que es muy importante educar en valores porque algunos se están perdiendo, cada vez hay menos respeto, discriminación, etc. Por lo que considero necesario educar a las nuevas generaciones en valores, de esta manera, ellos aprenderán también a ser personas agradecidas (entre otras cosas), como la protagonista de este artículo.

  14. María Núñez

    Cuando pienso en la palabra gratitud recuerdo a todos los profesores y profesoras que tuve durante mi etapa educativa, desde la guardería hasta la universidad, y sin lugar a duda a ellos les debo dar las gracias por enseñarme a amar a esta profesión y hacerme la persona que soy hoy en día. Mis profesores de primaria crearon en mi la vocación docente y ellos hicieron posible que un día llegará a casa y les digiera a mis padres: ¡Papá y mamá de mayor quiero ser maestra! y esa fue mi meta algún día ser maestra. Muchas veces me los encuentro y cuando les cuento que soy maestra gracias a ellos su cara de felicidad se ha quedado grabado en mi memoria, y esa cara es la que yo quiero tener en el futuro al encontrarme con un alumno o alumna en la calle y me den las gracias por haberles ayudado a crecer y guiarles como personas.

    Por ello, como profesora que soy, aunque no ejerza, sé que a mis alumnos y alumnas les enseñare lo importante del significado de esta palabra que es muy simple, pero a la vez tan compleja: simple ya que significa dar las gracias al otro por algo que ha hecho en favor nuestro y del cual siempre deberemos estar agradecidos, pero al mismo tiempo es tan compleja porque no siempre es fácil decir gracias o percatarse que hay que darlas, puesto
    que se da por hecho.

    ¡Gracias por haberme hecho recordar todas esas personas que tanto me han dado y de las que siempre estaré agradecidas!

  15. Patricia Z.

    Hoy en día el alumnado no tiene en cuenta la pasión y vocación que puede un docente da a su día a día, pero en ocasiones, son los propios profesionales de la educación quienes transmiten la desmotivación al alumnado, sobre todo, en el ámbito universitario. Es cierto que hay profesores que, mejor definidos, no pueden estar: docentes que no comparten, que se limitan a leer el libro, que se limitan a dar sus clases magistrales, que no tienen en cuenta las necesidades del alumnado o, lo más importante, no se dan cuenta de la importancia que tiene su trabajo a la hora de educar a una persona, ya no solo a nivel académico, sino para la vida diaria…

    Reconozco que, a lo largo de los cuatro años de carrera, he llegado a pensar en abandonarla. Sentía que los profesores no me daban lo que necesitaba.. ¡Sí, a veces es muy fácil que el profesor de la clase, no permita al alumnado participar (las personas tímidas como yo lo agradecemos a veces) y echarlo todo en el examen! pero, en ocasiones, eso llega a aburrir… Por suerte, encontré a profesionales educativos que me hicieron ver que, la experiencia puede ser una forma de aprendizaje muy interesante y, como dije previamente, para la vida cotidiana.

    Como bien dices, a veces es mejor hablar de la experiencia.. por ello, lo haré. En mi caso,esos profesionales recibieron de mi la GRATITUD. Di las gracias por ayudarme, de forma indirecta, a recordarme el motivo por el cual comencé mi carrera en el año 2013; por tener en cuenta las necesidades existentes para cubrirlas; y hacer de las experiencias propias una forma de aprendizaje. Como se comentó previamente, “profesores capaces de compartir, de salir de la etiqueta y los estereotipos del alumnado, que cambie el discurso…” hay muy pocos.

    A su vez, son pocos los alumnos que van al profesor/a para darle las gracias, pues ya tienen asumido que el profesor tiene la obligación de enseñar, que para eso están ahí, que por eso mismo le pagan pero… ¿Y lo bien que sienta dar las gracias? Quitarse por un momento el orgullo, quitar la barrera creada socialmente entre educador y educando… Todavía existen profesionales capaces de generar en el alumnado las ansias de aprender, la curiosidad de preguntar e indagar más en un tema, de ayudar a quitar al alumnado la timidez para debatir en clase, de no hacer que el alumnado pueda sentirse “juzgado” si da una opinión, entre otros valores… ¿Y por qué no dar las gracias por continuar así año tras año de duro trabajo? De no rendirse, de cambiar el discurso si algo no funciona, de adaptarse a las nuevas necesidades..

    Yo siempre he diferenciado entre dos conceptos; profesor y maestro.

    Profesor puede ser “cualquiera”, por tener un título.
    Maestro es aquel capaz de enseñar, también, para la vida cotidiana, conocer al individuo, y tener más que un papel que indique que es profesor. Aquel maestro, esa gratitud mencionada, es cuando sale de los labios de una persona como “sí, recuerdo a x profesor/a… me enseñó tantas cosas…”.

  16. Alexandra Díaz

    Gracias a este post, me he dado cuenta que en la actualidad damos muchas cosas por hechas como por ejemplo el dar las gracias, el valorar a otros por su esfuerzo, y esto es algo que pasa sobretodo en el ámbito de la educación, ya que el alumnado no suele valorar el trabajo de su profesor por mejorar su formación, por hacer que tenga oportunidad a un futuro mejor o solo por esforzarse en que los contenidos no sean pesados y monótonos y sean entendibles.
    Es por esto, que en mi opinión, un simple gracias dicho por un alumno puede alegrar el día a cualquier maestro o maestra dado que nos ayuda a ver que alguien nos valora o que hemos conseguido llegar a alguien y eso es importante para que los docentes sigamos esforzando a lo largo de toda nuestra vida.

  17. Iraida Pérez Baute

    En muchas ocasiones, a lo largo de nuestra existencia, pasamos por momentos determinados en la vida sin ni siquiera darnos cuenta de todo aquello que estamos realizando, de la importancia y significación que tienen y tendrán en nuestro futuro los sucesos que nos acontecen, así como las personas que nos encontramos en nuestro camino vital, y que pueden tener un gran impacto, tanto personal como profesional, en nuestras vidas. Es luego, cuando miramos atrás y hacemos balance de nuestras experiencias, que nos damos cuenta de que el tiempo ha pasado tan rápido, tan fugaz, que no le hemos podido “sacar todo el jugo” como nos hubiera gustado a ese momento tan especial. Asimismo pasa con los valores inherentes a dichos procesos, tales como la gratitud, tesis fundamental e hilo conductor de este post.

    Desde mi punto de vista, la gratitud entraña un proceso de autorreflexión y de valoración hacia la labor de los y las demás, así como un profundo conocimiento de las dificultades, esfuerzo y vocación que supone su acción o tarea. Además de ello, también supone, bajo esta perspectiva que planteo, un reconocimiento de aquellas carencias que tenemos a título individual, ya que suele ser en las cuestiones más lagunosas o en las ocasiones más vulnerables o trascendentalmente vitales, donde realmente necesitamos de ese apoyo, de esa guía e incluso de ese refuerzo para afianzarnos en nuestras convicciones y en nuestro rol ante la vida.

    Gracias. ¡Qué palabra más sencilla, y que capacidad tan trasformadora la que entraña! Decir gracias es la base fundamental de la colaboración, tanto a nivel familiar, social, o profesional, y que además nos permite dejar atrás la visión individualista y autocentrista que nos coloca, erróneamente, como el súmmum del saber, como entes todopoderosos que sin ayuda y sin apoyo, podríamos desempeñar cualquier tarea y sentirnos autorealizados.

    La gratitud es, desde mi punto de vista, la forma más simple pero a la vez más compleja de conocerse a sí mismo y la representación más visible de la humildad en el ser humano, puesto que en la medida que se valore y comprenda la importancia de las acciones que las demás personas realizan en pro o en virtud del otro, podremos crecer y madurar tanto a nivel personal como profesional.

    Y es desde ese punto de vista profesional, leyendo estas palabras de agradecimiento citadas en el post, cuando me doy cuenta de que, en el fondo, todos los profesionales que nos dedicamos al ámbito de la Educación buscamos lo mismo: poder llegar realmente al alumnado y servirles de ayuda, ser ese apoyo que comentaba con anterioridad, que nuestra implicación, nuestros esfuerzos y nuestro trabajo se vea recompensado al ver a nuestros alumnos y alumnas crecer, madurar y convertirse en grandes profesionales capaces, en mucho, de superarnos y retarnos profesionalmente, Ojalá, algún día, pudiera encontrarme con tan hermoso regalo.

  18. Sara García

    Una vez que he leído este post, lo primero que se me ha venido a la mente son las siguientes preguntas: ¿Qué es la gratitud? ¿Las personas que conforman nuestra sociedad actual son agradecidas?

    Desde mi punto de vista la gratitud es un acto de valor que solo la practican aquellas personas que han sido educadas en dicho valor y lo llevan a la práctica. Asimismo, nosotros como docentes tenemos el deber de educar, de inculcar y de llevar a la práctica este valor entre otros para que nuestro alumnado sea capaz de interiorizar y los lleve a cabo en su contexto sociocultural, ya que en la actualidad vivimos en una sociedad puramente egoísta que solo mira por sí misma, por su bienestar y no es capaz de agradecer o darle valor a pequeños gestos o cosas.

    Estoy de acuerdo cuando Lidia Santana nombra en este post que la gratitud es un acto de valor y que no es habitual encontrar a personas que muestren dicho valor fuera de su contexto social más cercano. Por tanto, debemos habituarnos a agradecer todo lo que nos ayude a crecer como personas y a sentirnos mejor.

    No sé si les ha pasado pero a veces un simple gracias, una sonrisa o incluso cuando escuchamos y somos escuchados, nos hace sentirnos realmente bien con pequeños detalles. Por ello, debemos recordarnos cada día que con un pequeño gesto podemos hacer grandes cosas en nuestro día a día.

  19. Rita Cecilia González Díaz

    En la sociedad actual del bienestar, tenemos, además de las necesidades básicas más que cubiertas, múltiples comodidades, cuyo disfrute consideramos merecer sin haber hecho nada a cambio. Acumulamos de todo en cantidades innecesarias, e incluso votamos o dejamos de utilizar cosas servibles para sustituirlas por otras más sofisticadas o actuales, como sucede con los móviles, televisiones, etc. Esta situación, influenciada por la globalización y el consumismo, ha propiciado un mayor egocentrismo en los individuos, que miramos continuamente por aumentar nuestro bienestar, sin medir las consecuencias. Así, se ha perdido la bonita costumbre aún utilizada por muchos ancianos de agradecer constantemente los pequeños gestos, las cosas más insignificantes, hasta la propia vida “estamos bien gracias a Dios”. Debe ser que el haber sufrido la miseria y, en muchos casos, el dolor y la tragedia propia, por ejemplo, de la postguerra, les hace valorar las pequeñas cosas de la vida. Nosotros en cambio, los que hemos crecido atiborrados a regalos de navidad, cumpleaños, ropa, juguetes, enseres…, nos limitamos a agradecer, generalmente, por el mero hecho de cumplir con la convención social de dar las gracias. Solo nos despierta en el corazón el verdadero agradecimiento cuando el hecho a agradecer es realmente impresionante, caro, o nos beneficia enormemente. Es una pena que la gratitud, valor tan esencial para la convivencia, la armonía, y la paz no se eduque desde la infancia. Deberían promoverse desde la escuela, el hogar y la sociedad a través del ejemplo. ¿Cómo va a valorar un niño el tener tantos lápices de colores, si cada vez que lo rompe o pierde nos limitamos a comprarle nuevos? ¿Cómo va a agradecer un joven que su madre se ocupe de las tareas del hogar, si ni si quiera se lava su propia ropa? Por último, me gustaría citar un refrán que utiliza mucho mi madre, aficionada a los jardines y las flores: “quien no agradece una flor, no agradece un ramo”. ¡Qué gran verdad!

  20. Virginia Camacho Marante

    En mi opinión, este post es un claro reflejo de la sociedad individualista que nos rodea hoy en día -empezando por uno mismo-. Cada uno abstraído en su mundo, sus cosas, sus problemas, sus obligaciones… desentendiéndose del prójimo. Empezando por tu mismo edificio, en el que puedes no conocer a alguno de tus vecinos y ni siquiera intercambiar una mirada. ¿Cómo podemos ir tan a lo nuestro? ¡Si esa persona pisa por donde pisamos a diario y nos separan metros de ella!

    No cuesta nada dar las gracias, pedir por favor, disculparse, dar los buenos días, las buenas tardes… son nociones de educación que practicamos y nos exigían en el colegio y que, inconscientemente, hemos ido perdiendo con la llegada de la supuesta madurez. Descuidar estos pequeños gestos han supuesto dar millones de pasos atrás socialmente. Realmente, lo que da miedo es que se normalice. Que nos impacte dar con una persona educada. La estudiante que menciona es un claro ejemplo de esperanza en la sociedad: todavía queda gente en las que perduran los valores.

    Sinceramente, da pena darse cuenta que nuestro concepto de “compartir” y ser políticamente correcto, se limite a intercambiar “likes” en las redes sociales. Si conocemos el calor y arropo de la familiaridad, ¿por qué nos encerramos en nuestra propia burbuja? A todos nos gusta sentirnos valorados y satisfechos con lo que hacemos. ¡Expresémoslo!

    “Compartir es vivir”

    ¡Gracias, por compartir!

  21. Evelyn Gracía

    Tras haber leído este post, compruebo que hay personas que valoran el buen trabajo y la dedicación del profesorado, aspecto que hoy en día no se tiene en cuenta.

    Por lo tanto, resulta muy gratificante este tipo de situaciones para la persona que lo reciba, pues se da cuenta de que lo que ha realizado durante toda su vida ha servido para algo. Pues creo que dar las gracias no cuesta nada, y esto es una palabra que se está perdiendo ya que hoy en día pocas personas lo hacen, ya sea desde lo más cotidiano hasta lo más sentimental/profesional. Asimismo, creo que esto es algo que hay que fomentar tanto en las escuelas como en la casa, ya que es algo natural que debe salir de cada uno de nosotros.

    Por último gracias, a este post nos podemos dar cuenta como con un simple gracias, puede alegrar el día de la persona que lo recibe.

  22. Abigail

    Aunque en este caso concrete en la pérdida del valor de la gratitud, considero que la pérdida es de manera general, han ido desapareciendo cada vez más los valores en nuestras relaciones sociales. No están presentes en nuestra sociedad. Éstos que nos forman como personas y nos hacen crecer y ser mejores. Éstos que nos coronarían como una sociedad ejemplar. No, cada vez se aprecian menos. Por eso es triste ver cómo nos sorprende cuando una persona nos atiende amablemente, o simplemente recibimos un “buenos días” de alguien que no conocemos. La gratitud es uno de ellos. Un valor que casi ni olemos. Parece que nos cuesta agradecer las buenas acciones que los demás hacen por nosotros, como si fuese obligación y deber de ellos, y nosotros estuviéramos “libres” de tener que valorarlas.
    Si nos paráramos un segundo, y fuéramos capaces de apreciar la importancia que puede tener un simple “gracias” en la vida de otra persona…pero estamos muy ocupados con nuestra vida y nuestros “problemas” para pararnos a observar y reflexionar. Las palabras nos pesan, nos cuesta hablar, nos cuesta agradecer. Pero la gratitud no tiene que expresarse solamente con palabras. Podemos agradecer con una mirada, con un gesto o con una simple sonrisa. Pero “nuestro propio mundo” nos envuelve y nos aleja de la sociedad.
    Yo, que trabajo de cara al público, puedo decir lo satisfactorio que es ver cómo un cliente que llega serio y envuelto en su rutina, se evade de todo ello aunque sea unos pocos minutos, cambia su cara y su actitud, y además agradece mi amabilidad o atención. Reconfortante.
    Con muy poquito podemos CAMBIAR las cosas.

  23. Santy Ramos

    Estoy totalmente de acuerdo, cierto es que actualmente los valores como gratitud se están perdiendo en la juventud, se están perdiendo los valores sociales fundamentales para una sociedad sociable. Cierto es que no todos las personas son iguales, pero me he dado cuenta muchas veces de la falta de valores, como por ejemplo, aguantar la puerta a una persona que viene detrás tuya, miles de veces me ha pasado, no espero nada, pero en mi caso, yo en todas esas cosas que mínimo que un “gracias”. Pienso, que la sociedad debería de estar unida y no se deberían de perder los valores fundamentales, sino ¿qué será en un futuro?, por lo tanto, hay que luchar por estos valores para que no se pierdan.

  24. Marta Lorena

    Definitivamente considerando lo que dice este blog, es cierto que se está perdiendo en esta sociedad la relevancia de la gratitud y considero que nuestro deber como futuros docentes es crear actividades y sesiones, que no se den solo en tutoría, sino que se establezcan de manera adecuada para trabajar en todas las asignaturas/materias/competencias la importancia de los valores.

    ¡Seamos personas sociables!

    Entendiendo como la persona que aporta todos los valores.

  25. Raquel Hernández

    Vivimos en un mundo donde valores como la gratitud, la honestidad, la lealtad, la solidaridad o la tolerancia son tan difíciles de ver que a veces puede parecer que no existen. Tenemos gobiernos formados por políticos que desconocen la honestidad. Nos preocupamos por qué nuevo móvil comprar sin pensar por un momento en aquel que ni si quiera tiene para comer. Ensuciamos las calles, rompemos el mobiliario urbano, despilfarramos… y todo porque tenemos más presente el “yo” que el “nosotros”. A pesar de que vivimos en sociedad, no somos capaces de pensar en la comunidad antes que en nuestro propio ombligo. Y es por esto que somos incapaces de agradecer al otro su trabajo, sus buenas intenciones, su trato, lo que nos han hecho sentir… Porque consideramos que es su deber. Si el dependiente de la tienda me trató amablemente, es lo que debe hacer y no tengo por qué agradecérselo. Si voy por la calle y un coche me cede el paso en un paso de peatones, no debe agradecerlo, es lo que tenía que hacer. Parece que nos duele agradecer, que cuando damos las gracias perdemos una parte de nosotros. Sin saber que cada vez que agradecemos nos hacemos un poco más grandes.
    Por esto creo que educar en valores es una parte fundamental en la educación de los niños. Debemos crear nuevas generaciones empáticas, libres y con valores. Hay que enseñarles desde la escuela y desde las familias a ser persona. De nada sirve tener conocimientos si dentro de nosotros estamos vacíos.

  26. Cristina

    Quiero comenzar este comentario definiendo “gratitud”: reconocimiento que una persona tiene hacia quien le ha hecho un favor o prestado un servicio, por el cual desea corresponderle.
    Considero que este valor se ha ido perdiendo con el paso del tiempo. Existen pocas personas que aun conserven los buenos modales, un simple “gracias” sigue siendo costoso para muchas personas.
    Me siento agradecida por muchas cosas en la vida y la verdad que lo manifiesto dando las gracias.
    Es necesario que se siga insistiendo en fomentar este valor, tanto en las escuelas como en las familias, puesto que así la educación en valores perdurará.
    Finalmente opino, que educar en valores a una humanidad que parece haberse olvidado de ellos, es de suma importancia porque “es de bien nacidos ser agradecidos”

  27. Idaira

    Muchas veces nos olvidamos de la gratitud, de hacer todo aquello que implica. Nos olvidamos de agradecer a los otros lo que hacen por nosotros, e incluso de pararnos y agradecernos a nosotros mismos lo que somos capaces de hacer. Es algo tan positivo, y que nos aporta sensaciones tan agradables, que no sé cómo vamos cayendo en la rutina de olvidarla. Como dice Lidia en el post, puede que sea porque estamos en una época en la que las prisas se adueñan de nuestra vida y lo obviamos, o puede que sea porque damos por hecho que el resto de personas lo saben. Pero, nunca podemos dar nada por supuesto.
    En este momento, en el que nos estamos formando, y aprovechándolo para nuestras vidas, pienso que tenemos que tomar conciencia de lo que implica la gratitud y plantearnos si queremos o no que nuestros alumnos y alumnas y las personas que nos rodean aprendan y sientan este valor. Que nosotros expresemos la gratitud puede ser un inicio para ello, si queremos que lo sientan.
    La verdad que el post me ha hecho recordar algunas de las veces que podría haber expresado la gratitud, y no lo he hecho, y también, las que me hubiera gustado que lo hicieran, pero tampoco lo hicieron.

  28. Estefanía Acosta Acosta

    Desde pequeña siempre he escuchado en mi casa aquello de que “de bien nacido es ser agradecido”, que haciendo referencia al post, viene a resaltar la importancia de la gratitud y, además nos recuerda que todos en algún momento de nuestras vidas hemos necesitado de alguien y por lo recibido, debemos agradecer. Por desgracia, este valor, tan importante como es, se está perdiendo y eso podemos verlo tanto en situaciones que ocurren en la calle, como en las mismas escuelas.
    Por otro lado, el gesto de la alumna debió de ser muy gratificante para la autora, después de todo, nuestra labor como docentes es lograr con nuestro trabajo motivar a nuestros alumnos para que sean capaces de pensar por sí mismos y también para que sean los más autónomos posibles en el futuro. Y si con ello lo logramos y además nos lo agradecen, es un gran aliciente para continuar y también para mejorar.

  29. Carolina

    “Es de bien nacidos ser agradecidos” así lo dice el famoso refrán, con el que estoy totalmente de acuerdo. El dar las gracias por algún favor que nos hacen o el pedir perdón cuando cometemos algún error son palabras que, muchas veces, “se las lleva el viento”, es decir, son algunas de las buenas costumbres que a veces olvidamos poner en práctica.
    Me ha resultado gratificante leer este post porque esta alumna ha sabido valorar el trabajo realizado por Lidia Santana y,además,ha expresado sus sentimientos de la mejor forma posible: dando las gracias.
    Éste es un hábito que hay que enseñar, no desde la escuela (donde se debe seguir fomentando), sino que debe empezarse en casa y desde que los niños son pequeños. De esta forma creamos en ellos un hábito.
    El dar las gracias se convierte en algo natural para ellos, algo que no les cuesta hacer, algo valioso para fomentar las relaciones sociales entre las personas.
    Educar no sólo significa tener las mejores calificaciones o competir para ser el mejor sin asimilar lo aprendido y sin una coherencia entre enseñanza y aprendizaje. Para una buena educación se necesitan los valores, porque sólo así se forma a las persona.

  30. Antonio Bautista Páez

    Tengo la teoría que hay personas en el mundo con las que uno conecta inmediatamente y este parece un claro ejemplo.

    La educación en valores es aprender el arte de vivir, si uno no muestra valores como: gratitud, solidaridad, respeto, etc… ¿Qué nos queda? lo primero que se me viene a la cabeza sería un fuerte individualismo en el futuro de esa sociedad sin valores. En mi opinión si hemos conseguido avanzar ha sido gracias al trabajo de todas las personas que se han unido por un objetivo en común (el progreso), y para poder entendernos y trabajar en equipo muchas veces tenemos que tirar de los valores, sino sería imposible cooperar con alguien. Los valores nos ayudan a acercarnos a los demás y nos ayudan a mejorar como seres humanos.

    Termino citanto a Octavio Paz: “Estamos separados de los otros y de nosotros mismos por invisibles paredes del egoísmo, miedo e indiferencia (…) A medida que se eleva el nivel material de la vida, desciende el nivel de la verdadera vida. La gente vive más años, pero sus vidas son más vacías, sus pasiones más débiles y sus vicios más fuertes”. Los valores son clave en la enseñanza primaria.

  31. CIARA MARÍA ENCINOSO LEÓN

    Una educación en valores desde edades tempranas es fundamental.
    Creo que no existe mayor complacencia que recibir un “gracias” de otra persona, y creo más aún, que en ocasiones es más satisfactorio ofrecer uno mismo las gracias por algo y ver el gozo reflejado en la otra persona.
    Lo más curioso es que es algo que se puede hacer cada vez que se desee, tenemos esa libertad de realizar esta acción cuando queramos y encima gratis.
    Los adultos que hoy interfieren en la sociedad, fueron niños que no eligieron una educación u otra, es por ello que, en la actualidad, es una necesidad de primera mano brindarles una enseñanza en valores y desarrollar en ellos personas solidarias, sin prejuicios, honestas, humildes, sin egoísmo, y que sean capaces de apreciar a las personas como tal, con sus defectos y sus virtudes.
    Me parece increíble que algo tan simple para pocos, resulte tan complicado para muchos

    Recuerden, actuemos con las demás personas como nos gustaría que actuaran con nosotros.

  32. Victoria Cabrera

    La gratitud es una forma de agradecer lo que otras personas hacen por nosotros. Considero que ser agradecidos hace a la persona más humilde, que sabe apreciar el esfuerzo y los hechos de los demás. Hoy en día las personas son cada vez menos agradecidas, quizás porque piensan que la otra persona sabe que lo agradece aunque no se lo diga o bien porque la humildad de las personas se ha ido apagando con el paso de los años. Sabemos que muchos valores, en la sociedad que vivimos, son escaso y el de la gratitud es uno de ellos. Un ejemplo muy claro, vas a en la guagua y le sedes el sitio a alguien, muchas veces no te dan ni las gracias. Ese hecho de dar las gracias ya se ha ido perdiendo.
    La gratitud ante un esfuerzo y un trabajo enorme como por ejemplo este caso que acabamos de leer, reconforta porque a pesar de que tú sabes que hiciste un gran trabajo en cierta manera es valorado y eso a veces es lo que nos hace falta, que valoren el esfuerzo que hemos hecho y no tanto el trabajo en sí. Que realmente lo que hemos hecho sirva para algo, aunque sabemos que sirve pero es reconfortarle que alguien nos los diga.
    Este valor de la gratitud debemos volver a fomentarlo en nuestra sociedad, que no se vaya apagando sino todo lo contrario. Enseñarle a nuestros hijos y alumnos qué valor tiene la gratitud hacia nosotros y hacia los demás.

  33. Reyes

    Me resultó muy emocionante lo que esa alumna quiso hacer, dando las gracias por ese libro que encontró por casualidad y que le había ayudado tanto.
    La gratitud es un sentimiento de aprecio, reconocimiento y valoración por las acciones que otros hacen a favor nuestro, sin esperar nada a cambio. Normalmente viene acompañada de otros sentimientos como el amor, la fidelidad, la amistad,etc. Y es sumamente importante en las relaciones humanas, en las que muchas veces pasamos por alto este valor tan importante y que habitualmente nos hace sentir muy bien, tanto al que lo muestra como al que lo recibe.

  34. Paola

    Es reconfortante saber que aún queda gente como la alumna de la Universidad de Zaragoza, sin embargo, creo que su caso no es aislado ya que muchas personas han pasado por un mal bache o sufrido desilusión a lo largo de su carrera universitaria al sentirse perdidos o no ver cubiertas las inquietudes académicas que en un principio le ilusionaban. Además, en esto influyen diversos factores como la organización universitaria, el profesorado, el volumen de alumnos por clase, etc.

    Pienso, por una parte, que deberíamos ser más como esta alumna, no sólo por lo agradecida, sino también porque ser universitario implica estudiar de forma autónoma, investigar en otras fuentes si hay algún tema que no entendemos o en el que nos sentimos inseguros porque no dominamos, e intentar ver el estudio como una herramienta para aprender, no para aprobar, y de esta forma motivarnos a nosotros mismos, a pesar de los diversos factores que puedan suponer un obstáculo (mala organización universitaria, la metodología de algunos profesores, clases llenas de alumnos, compañeros que interrumpen constantemente en clase, etc).
    Por otra parte y con respecto a la gratitud, creo que es una virtud muy preciada que nunca ha terminado de tener toda la presencia necesaria nuestra sociedad, y que desafortunadamente cada vez se ve menos. Las personas tendemos a dar por sentado los gestos o acciones que los demás tienen hacia nosotros, más si provienen de nuestro entorno cercano, y llegamos a acostumbrarnos tanto a ello, que en vez de agradecerles lo que hacen por nosotros, nos quejamos y les exigimos más. Por ejemplo, ¿Cuántas veces de pequeños (y no tan pequeños) nos quejamos de lo que hay para comer, sin tener en cuenta el esfuerzo de nuestros padres tanto cocinando como trabajando para poder mantener el hogar?

    Debemos enseñar desde la escuela a reflexionar detenidamente sobre ser agradecidos, y valorar lo que nuestra familia, amigos, profesores hacen por nosotros por más insignificantes que parezcan sus acciones. Debemos enseñar a decir “gracias” más a menudo, y a no dar por supuesto los gestos o buenas acciones de los demás. Aparte, debemos ver la gratitud como una forma de alabar a los demás y de reforzar positivamente su virtud, alentándolos a no cambiar y a mantener sus valores.

  35. Saray

    Si nos fijamos en el origen etimológico del término gratitud nos lleva al latín, esta palabra procede del vocablo gratitudo que esta relacionado con la suma de dos partes, por un lado la palabra gratus, que es sinónimo de ” agradable y agradecido” y por otro lado el sufijo -tudo que es equivalente a ” cualidad”.
    La definición que nos da la Real Academia Española viene siendo, la gratitud es un sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio a favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera.
    Todo esto me lleva a la conclusión de que el valor de la gratitud ya nos lo inculcan desde el hogar, desde mi punto de vista a la persona que debo de estar más agradecida y que me ha enseñado la importancia de este valor, el significado y como ponerlo en práctica es a mi madre. Ella es la que me ha enseñado el verdadero significado del valor de la gratitud.
    La pena es que con el paso de los años la sociedad se ha degradado, en todos los sentidos, dejando al valor de la gratitud a un lado, ha perdido su voz. Por esa razón pienso que no solo desde la escuela, sino en todo los ámbitos debemos darle la voz al valor de la gratitud.

  36. Paula

    Quisiera empezar con mi creencia de que se observa ínfimas veces, que una persona te exprese gratitud por cualquier motivo.

    A veces pienso que nos educan de una forma fría, si escrúpulos, con la idea de que si quieres conseguir tus metas o propósitos tienes que pisar a todos y considerarlos tus rivales por el mero hecho de que quieren llegar al mismo objetivo, ese sentimiento de la competitividad y el individualismo que nos inculcan desde que somos pequeños y tenemos a lo largo de nuestra vida.

    Los problemas sociales que hay en la actualidad, vienen a partir de este pensamiento. Falta una buena educación en valores tan importantes para mí como el respeto al medio ambiente ( se puede ver en por ejemplo como las personas dejan las playas de basura), honestidad (casos de corrupción) respeto hacia todas las personas (problemas de maltrato y xenofobia) y así podría enumerar una enorme lista.

    A lo que quiero llegar, prefiero mil veces formar ciudadanos, es decir individuos con autonomía, espíritu crítico, afán de lucha por las desigualdades y llena de valores positivos, antes que personas que no piensan por sí mismas, sino piensan lo que quieren que piensen tanto la sociedad como los medios y que este movida por el interés y la competitividad aplastante.

  37. Alejandro Hernández

    Gratitud, valor imprescindible para toda cultura que se precie, cómo rehusar entonces a dicho valor en el sistema educativo. Lidia Santana apuesta por desarrollar la gratitud como eje fundamental para aprender a ser persona en la escuela ( y durante toda la vida); y no puede ser más atinada la propuesta.
    Ligado a la idea de gratitud está la de la generosidad. Si uno lee el post cae en la cuenta enseguida que se haya ante un ejercicio de generosidad por parte de una profesora; que comparte sus conocimientos, sus investigaciones, sus inquietudes y cuestionamientos con una alumna. Ésta, a su vez, se siente agradecida por ello. He aquí uno de los vínculos más hermosos que se pueden establecer entre dos personas; una maestra generosa y una alumna agradecida. Esto es un proceso de ida y vuelta, retroalimentario, con lo que la maestra termina también por sentirse agradecida y la alumna generosa, formando así un círculo virtuoso sin fin.

    Cómo es posible entonces que este tipo de experiencias no se den con más frecuencia dentro y fuera del ámbito escolar. Echemos un brevísimo vistazo a la historia del pensamiento occidental. Sospecho que hay una idea de subjetividad, de yoísmo, que es posible que en Oriente no se haya consolidado.
    A principios del siglo dieciocho Daniel Dafoe escribió su Robinson Crusoe. En esta obra aparece un sujeto con bastante dominio de sí, un yo fuerte, el tipo de hombre burgués e ilustrado, capaz de soportar mil y un infortunios en una isla desierta. Estamos ante los albores de la subjetividad moderna que se levanta orgullosa ante siglos de dominación del ente sobre el individuo. El idealismo alemán contribuyó enormemente a fraguar ese yo fuerte. Con el paso del tiempo y a medida que hemos ido avanzando a la sociedades tardo-capitalistas ese yo fuerte fue ganado en excentricidad. Una de las acepciones de la voz excéntrico alude a aquello que ha perdido su centro. Entonces tenemos como resultado una conciencia o idea de sujeto con un yo demasiado fuerte, egoísta, autoafirmado y que además y paradógicamente se aleja cada vez más de sí mismo, buscando cosntantemente autoafirmarse desde el exterior de sí, necesitado del reconocimiento de los demás no por lo que se es sino por lo que se aparenta. Este diseño de subjetividad no está preparado para la gratitud, no es generoso sino egoísta. Más que forjar e intercambiar sentimientos y emociones los consume. Sin embargo, un yo concéntrico, que se tiene a sí mismo como punto de partida para conocerse y aprenderse, que desarrolla el parsimonioso arte del autoconocimiento, (en este punto la filosofía oriental a profundizado bastante más), sí está en condiciones de potenciar esos valores esenciales.

  38. Alejandro Hernández

    Gratitud, valor imprescindible para toda cultura que se precie, cómo rehusar entonces a dicho valor en el sistema educativo. Lidia Santana apuesta por desarrollar la gratitud como eje fundamental para aprender a ser persona en la escuela ( y durante toda la vida); y no puede ser más atinada la propuesta.
    Ligado a la idea de gratitud está la de la generosidad. Si uno lee el post cae en la cuenta enseguida que se haya ante un ejercicio de generosidad por parte de una profesora; que comparte sus conocimientos, sus investigaciones, sus inquietudes y cuestionamientos con una alumna. Ésta, a su vez, se siente agradecida por ello. He aquí uno de los vínculos más hermosos que se pueden establecer entre dos personas; una maestra generosa y una alumna agradecida. Esto es un proceso de ida y vuelta, retroalimentario, con lo que la maestra termina también por sentirse agradecida y la alumna su generosa, formando así un círculo virtuoso sin fin.

    Cómo es posible entonces que este tipo de experiencias no se den con más frecuencia dentro y fuera del ámbito escolar. Echemos un brevísimo vistazo a la historia del pensamiento occidental. Sospecho que hay una idea de subjetividad, de yoísmo, que es posible que en Oriente no se haya consolidado.
    A principios del siglo dieciocho Daniel Dafoe escribió su Robinson Crusoe. En esta obra aparece un sujeto con bastante dominio de sí, un yo fuerte, el tipo de hombre burgués e ilustrado, capaz de soportar mil y un infortunios en una isla desierta. Estamos ante los albores de la subjetividad moderna que se levanta orgullosa ante siglos de dominación del ente sobre el individuo. El idealismo alemán contribuyó enormemente a fraguar ese yo fuerte. Con el paso del tiempo y a medida que hemos ido avanzando a la sociedades tardo-capitalistas ese yo fuerte fue ganado en excentricidad. Una de las acepciones de la voz excéntrico alude a aquello que ha perdido su centro. Entonces tenemos como resultado una conciencia o idea de sujeto con un yo demasiado fuerte, egoísta, autoafirmado y que además y paradógicamente se aleja cada vez más de sí mismo, buscando cosntantemente autoafirmarse desde el exterior de sí, necesitado del reconocimiento de los demás no por lo que se es sino por lo que se aparenta. Este diseño de subjetividad no está preparado para la gratitud, no es generoso sino egoísta. Más que forjar e intercambiar sentimientos y emociones los consume. Sin embargo, un yo concéntrico, que se tiene a sí mismo como punto de partida para conocerse y aprenderse, que desarrolla el parsimonioso arte del autoconocimiento, (en este punto la filosofía oriental a profundizado bastante más) sí está en condiciones de potenciar esos valores esenciales.

  39. Lidia Santana

    Nunca es tarde para comprender la importancia del valor de la gratitud; aunque fue cuando realizabas el Practicum de tus estudios de Magisterio cuando alcanzaste a ver cuan necesario es mostrar gratitud y recibirla, como dice el refranero español “nunca es tarde si la dicha es buena”.
    Gracias Guacimara por tus reflexiones y por animarte a comentar el post.

  40. Guacimara Díaz

    La gratitud es un valor muy importante que debemos de trabajar con los niños desde que son pequeños. En esta vida hay que aprender a ser agradecidos, pues muchas veces no somos conscientes de lo que otros hacen por nosotros, sino simplemente creemos que es su labor y ya está. Un ejemplo de ello es la labor de los profesores, normalmente en cualquier trabajo cuando haces las cosas bien tienes un jefe que te da su aprobado y sus felicitaciones, sin embargo la tarea de profesor puede llegar a ser frustrante ya que te puedes dejar la piel en hacer las cosas bien, trabajar con tus alumnos desde sus intereses, conociéndolos a todos, preocupándote por todos, y no hay “un jefe” que mire tu trabajo y te felicite, sin embargo, si tus alumnos te los agradecen, aunque no seamos conscientes, le estamos dando fuerzas para que no se rinda, para que no caiga en el camino de la comodidad en la que otros muchos profesores se hayan. Y es así de simple, un simple gesto como dar las gracias por todo lo que se ha hecho por nosotros, es algo que puede llegar a ser transcendental en la buena labor del docente. Claro que también pienso que todo es una cadena, pues a lo largo de mi carrera es cierto que a mí también me han dado ganas de dejar algunas asignaturas, no por ellas, sino por la manera de enfocarlas los profesores, unos profesores desganados, únicamente transmisores de contenidos a los que no les ves sentido, y si además de eso sumas la poca importancia que demuestran hacia a ti, lo más lógico es que ese sentimiento de gratitud no lo sientas.
    En mi caso personal, hasta que no hice el Practicum no comprendí el valor de la gratitud hasta que una maestra con muchísima ilusión me dijo que se sentía con muchísimo ánimo para continuar dándolo todo por una carta que recibió por navidad de los padres de un alumno, la cual le decían que muchísimas gracias por todo lo que estaba haciendo por su hijo. Fue ahí cuando a mí se cambió el chip y con dos profesores de esta universidad que lo han dado todo en enseñarnos, yo misma tras aprobar la asignatura para que no cayera en esa creencia de adulación postexamen, les mande un email agradeciéndoles muchísimo su labor y que nunca dejarán de enseñar como lo hacen. Pues realmente siento que unas palabras tan sencillas como esas pueden influir mucho en la labor futura de esos buenos docentes.

  41. Lidia Santana

    Deseo mostrar mi gratitud a todas las personas que con sus aportaciones al post han ido enriqueciendo el mismo y le han dado un sentido más amplio y enjundioso. La educación en valores es esencial para la formación de la personalidad de los jóvenes. Hemos de recuperar el valor de la gratitud para ser justos con las personas que nos rodean y que con sus gestos y comportamientos nos facilitan nuestra vida cotidiana.

  42. Irene Duque

    Antes de indagar en el tema en cuestión no he podido evitar desear que en un futuro, en esta profesión a la que espero dedicarme, tener algún caso como este, ya que tiene que proporcionar un sentimiento tan pleno, de sentirte totalmente realizada en tu profesión y que de una manera u otra cree en otras personas lo que le ha pasado a esta alumna con el libro.
    Puede llegar a resultar pesimista, pero es la realidad, jugaba todo un poco en su contra a la hora de decidir incorporarse al sistema educativo después de tantos años; su edad, el largo periodo sin dar clases, los cambios que se han producido en los alumnos, tener hijos y todo lo que eso conlleva. Por todo esto, la admiro y la felicito, ya que incluso una vez decidas adentrarte en una carrera universitaria, puede ser que durante el camino decidas abandonar. Y esto último si que es algo común, he visto a compañeros que han abandonado, otros que se mantienen, pero normalmente por la presión de los padres y el miedo a decirles que quieren dejarla. Yo puedo decir que me considero afortunada por no haber dudado ni una sola vez. Ante la falta de motivación, innovación y creatividad por parte de algunos profesores, entiendo perfectamente la decisión de aquellos que deciden dejarla. Y a todos aquellos que se han esforzado en variar, hacer las cosas de otra manera, sacarnos adelante, etc, gracias. No te paras a pensarlo hasta que lees algo asi, un simple gesto como un agradecimiento es tan sencillo, pero tiene un efecto inmenso para el que lo recibe.

  43. Christian

    Como estudiante universitario y a mi pesar, debo señalar que el sentimiento de esta estudiante no es algo puntual. Los tiempos han cambiado, la universidad, no lo ha hecho tanto, especialmente en cuanto a la docencia se refiere, endogamia,amiguismos y profesorado acomodado siguen siendo algunas de las prácticas y problemas que todavía hoy se hacen desvergonzadamente patentes, no existe disimulo alguno.

    El entusiasmo por estudiar que los alumnos tenemos en primero de carrera se va consumiendo por las clases abarrotadas, profesores sensibles para su asignatura pero no para las situaciones personales de cada uno, prácticas docentes obsoletas,burocracia insufrible, metodologías sin sentido, apoyos bibliográficos anacrónicos y un sinfín de problemas bien conocidos por todos, pero difícilmente subsanables, por el miedo a las represalias en el aula. Dicho esto y salvo en contadas ocasiones en las que me he cruzado con docentes dedicados y entusiasmados, lo que sé, lo sé por mi trabajo y esfuerzo, no por nadie más.

    Sin embargo no sería justo culpar sólo al sector docente universitario del mal funcionamiento de la universidad española, y es necesario llevar a cabo un ejercicio de autocrítica. En los tiempos que corren, y debido a la digitalización de la información y los recursos en la web, cada día se hace todo más sencillo, ya no es necesario consultar bibliografías, enciclopedias ni ir a las bibliotecas, todo lo tenemos al alcance de la mano desde nuestro terminal móvil, ordenador, tablet…Ello ha generado un doble efecto negativo en los alumnos haciendo por un lado que las expectativas que tenemos de una clase sean inalcanzables, ya que no todo es explicable a través de vídeos, imágenes imposibles y otros recursos, y por otro lado aquello que nos cuesta un clic más de lo normal, lo consideramos un esfuerzo astronómico, por lo que no hablemos de trabajos originales y bibliografías trabajadas.

    Para mejorar en conjunto, debemos analizar nuestra labor y subsanar aquellas prácticas que no caractericen a una universidad seria, y así logremos en un futuro próximo, más correos de agradecimiento, por los buenos libros, buenas conferencias, y buenos docentes; por una buena universidad.

  44. Inés MAcías

    Gracias por el texto, y gracias por la sensibilidad que de él se desprende. Cuán necesitada está la educación y los docentes de esa gratitud. Estupenda lección de vida.

  45. Georgiana Dediu

    La gratitud creo que es el mejor sentimiento que puede venir de parte de alguien y tenemos que ofrecer mayor importancia a las palabras de agradecimiento, pero a veces nos olvidamos de mostrar nuestra grataitud cuando alguien hace algo por nosotros. Vivimos en un momento en el que tenemos acceso a distintas vías de comunicacion con los otros y no sirve decir que una persona está lejos ya que podemos enviar un email, un mensaje de voz o bien un simple gesto que demuestre cuanto valoramos su ayuda o su apoyo.
    Desde mi punto de vista de estudiante considero que la mayoría de los alumnos hacen una carrera solo para obtener un titulo; muchos han perdido el placer de aprender, de conocer, de explorar y creo que una gran parte de culpa la tienen los maestros. Algunos profesores piensan que es un trabajo como otro, pero yo creo que es necesario tener habilidades especiales como la empatia, el placer por trabajar con los niño/adolecentes, la capacidad de entenderlos, etc. La palabra más adecuada para hacer bien y a gusto un trabajo es “vocación”.

  46. Miriam Pérez

    Buenas noches, tras haber leido el post, he pensado varias cosas. Primero, he sentido un poco de tristeza porque el entusiasmo y las palabras que expresa la estudiante acerca de cómo quiere empezar su nueva etapa estudiantil, me parece bastante admirable.Sin embargo , muchos estudiantes actualmente(me incluyo )no sentimos este tipo de sentimiento o emoción de aprender. Tal vez, sea porque en el caso de la estudiante,hay otro grado de madurez o simplemente se comparte una visión distinta de lo que nos puede ofrecer la universidad. No obstante, hablando por mí, a estas alturas de la carrera y viendo como funciona el sistema educativo actual, sinceramente estudiaré para aprobar el examen y terminar.Pienso así, porque considero que se ha hecho un mala organización por parte de las universidades, ya que no promueven una participación activa del alumnado, realizar otro tipos de trabajos en el que no tenga que basarme sólo en un libro , es decir, llenarnos de experiencias y motivaciones. Aun así , como el post habla de la gratitud, es cierto que muchos de los profesores que han pasado por mi recorrido académico, muchos me han aportado grandes cosas , pero tal vez esos profesores los puedo contar con la palma de una mano. No obstante, si pienso que la labor de esos profesores nos facilita en gran medida soluciones y respuestas en nuestro proceso de aprendizaje y se dedican totalmente a ello . Por ello, tienen para mí todo mi agradecimiento y admiración.
    Finalmente, decir que la verdad me ha hecho reflexionar,porque como he redactado anteriormente, pues yo soy esa alumna que “estudia de memoria” que ella describe en su email y si es verdad, que debería de tener otra visión sobre ello y enriquecerme de toda información que me puedan generar. En definitiva, me parece un post que puede resultar como auto ayuda para el alumnado, por lo menos desde mi punto de vista.

  47. Saulo Suárez González

    Primero, comentar que en ciertos momentos de la carrera también he pensado abandonarla puesto que estaba poco motivado y no veía que estuviese adquiriendo conocimientos aplicables.
    Esta sensación se acrecentó cuando realicé mi practicum 1, y comprobé que la gran mayoría de los contenidos trabajados en la universidad no servían a la hora de enfrentarse a una clase de primaria con todas sus características.
    Estoy de acuerdo en la idea expuesta que a una parte del alumnado nos suele preocupar más que hacer para aprobar, y no le damos tanta importancia al proceso de enseñanza-aprendizaje. A esto contribuyen muchos profesores/as puesto nos imparten muchos contenidos teóricos, y dejan un poco de lado su aplicación.
    La sensación de agradecimiento la poseo hacia un número reducido de docentes que nos han ayudado a enfocarnos en la posibilidad de utilizar estos conocimientos en el día a día de un aula.
    Para terminar, me gusta observar como alumnos estudiando más para autocultivarse que para obtener el buscado y/o necesitado título consiguen encontrar el camino de aprender de manera significativa.

  48. Jesús Atienza Santana

    Vivimos en un mundo frenético. Llevamos un ritmo de vida vertiginoso. Cada persona es única, independiente y autónoma en muchos aspectos, pero a su vez, susceptible de formar parte de un sistema, una cultura, una moda o unas tendencias que, muchas veces, contradicen nuestra propia esencia y nos conducen a la pérdida de identidad. La raza humana es excepcional.
    En las últimas décadas la evolución social que ha experimentado nuestra especie ha sido tan drástica que ha trastocado hasta nuestra concepción de lo que está bien y de lo que está mal, nuestros códigos morales y nuestra percepción real de las cosas. Vivimos corriendo día a día, mirándonos nuestro propio ombligo y preocupados nada más de las cosas que puedan repercutirnos directamente (aquí hago alusión tanto al alumno que únicamente asiste a clase para aprobar y conseguir un título que lo faculte para ejercer una profesión que le reporte una estabilidad económica, como al profesor sin vocación o cansado que afronta cada día como una rutina, sin imprimir todos sus esfuerzos por motivar y enseñar a sus alumnos.
    La tecnología y la comunicación son protagonistas de este modo de vida en el que no tenemos en cuenta lo que (y a quienes) tenemos alrededor. La gratitud, valor que da título a este post, es víctima de este fenómeno que a todos atañe y que muy pocos emplean.
    Es utópico e irrealizable, una reflexión más propia de un niño que de un alumno universitario, pero si parásemos el mundo completamente por tan solo un rato sólo para sentarnos, charlar despreocupadamente y analizar todo lo que nos rodea y concierne (ya sea directa o indirectamente), sin que los problemas, el tiempo o los conflictos supongan un hándicap, quizá el mundo no sería un lugar habitado por desconocidos que caminan en direcciones distintas sin levantar la cabeza del suelo.

  49. Virginia Pérez Risco

    El título de este post resume muy bien la idea que quiere transmitir el texto. Tanto la alumna como la profesora han sabido apreciar el valor de lo que mutuamente se han aportado la una a la otra, lo han reconocido y se han sentido satisfechas. La alumna ha aprendido, de la mejor forma posible, los contenidos que ha querido transmitir la profesora, es por ello que los ha cuestionado y le han servido de utilidad en su carrera, llegando a comprender la teoría sin necesidad de aprender de memoria (método de aprendizaje al que la alumna alude como primordial y poco eficaz en el sistema educativo). Es una grata experiencia a la que muy pocos alumnos llegan, por que no buscan el trasfondo de la educación, el sentido de los contenidos que reciben.
    Los alumnos deberíamos implicarnos más a la hora de asistir a las clases. No solo resignarnos a estar en el aula durante horas oyendo un discurso, sino implicarnos en cuerpo y mente, escuchar lo que se dice, reflexionar sobre lo que se nos transmite, sacar conclusiones, cuestionar y opinar sobre diferentes temas ya que es así como se aprende. Unos contenidos que aprendamos de memoria rara vez perduran en el tiempo por lo que no serían de gran utilidad. Es importante que el conjunto de conocimientos conformen nuestra manera de pensar y sean la base de nuestras reflexiones a la hora de abordar diferentes temas en cuestión. De esta forma nos convertiremos en alumnos ejemplares y nos sería más fácil aprender.

  50. Fátima León

    Es verdad, que muchas veces nos cuesta decir lo agradecidos que estamos con alguien por algo, y en este caso me parece que recibir esta gratitud de alguien a quien no se conoce es muy importante. Ojalá todos hiciéramos algo por los demás y lo supiéramos apreciar de esta forma. Pero desgraciadamente, creo que vivimos en una sociedad donde estos valores se están perdiendo cada vez más y, por ello, pienso que es importante que esto suceda sin la necesidad de esperar nada a cambio.
    También, es importante el hecho de compartirlo con los demás ya que puede ayudar a que este valor tan importante no se pierda, y que cada vez más se vea como algo normal, que se debe hacer, ya que eso nos ayuda a sentirnos bien con nosotros mismos.

  51. Juan Fco. Rodríguez

    Antes de nada me gustaría decir que acepto las palabras de la compañera; nadie mejor que el propio estudiante para afirmar este hecho, ya que lo ve y vive desde dentro; pero no termino de compartir su postura. Por supuesto que una persona que actúe de esa manera, con esas ganas de aprender y empaparse, sería más que recomendable para cualquier ámbito, ya no solo el universitario; pero siendo realista y sincero, normalmente en cada año académico cursamos unas cinco asignaturas y para cada una de ellas contamos con uno o dos profesores. Sus maneras de explicar y transmitir la clase suelen ser diferentes y hay algunas que nos “agradan” menos que otras, por lo que estas ganas de participar en el aprendizaje se ven mermadas; a lo que sumamos el trabajo autónomo que hay que llevarse a casa. Llega a ser tanto a lo que hay que atender durante la carrera que optamos por un camino más fácil que resulte ser efectivo, y es aquí donde resaltaría las palabras de la compañera donde afirma que hoy en día los trabajos son de copiar y pegar.
    Por supuesto que nos gustaría debatir y que los trabajos en grupo se convirtieran realmente en lo que enuncian, pero en la mayoría de los casos nos es imposible. Me incluyo en este grupo de estudiantes que en ocasiones lo que queremos es lograr el aprobado sin tener en cuenta el progreso; y se que me equivoco al hacerlo pero es lo que nos queda en muchas ocasiones. Tal vez críticas como estas abran los ojos de alumnos y profesores para que ambos pueden llegar a ese acuerdo por el aprendizaje durante las clases, ya que ambos grupos saldrían ganando.

  52. beatriz tauroni

    Comprendo la esencia de tu discurso y el fondo de tu mensaje.
    ¿Sabes qué? No estás sóla y lo mejor de todo es que esa visión crítica, esa exigencia en la búsqueda del conocimiento, ese clamor al aprovechamiento y eficiencia de los recursos, es una constante de las personas con un pensamiento trascendente.
    Esa trasncendencia del yo, nos permite ser generosos con los demás, compartir las experiencias y todo ello tiene un efecto boomerang que se manifiesta en ser mejores y dignas personas, en ganas de seguir trabajando y aportar al mundo parte del conocimiento aunque represente una gota en el océano.
    Cuando compartimos nos sentimos de alguna manera libres, hemos roto obstáculos y paralizado el miedo, tanto a equivocarnos como a sentirnos infravalorados. Cuan inmesa satisfación cuando alguien puede continuar el camino que en ocasiones se convierte en compartido.
    La gratitud sería como la manifestación empírica del alimento del ser humano social y a Dios gracias dependiente.
    Gracias por seguir entre nosostros porque estás destinada a aportar cuanto recibiste: lo mejor de ti

  53. Yeray Pérez Martín

    Me ha gustado mucho como un material de mi profesora, que la tengo cada día en clase, ayuda a personas tan alejadas de mi realidad social, de mi día a día, aunque más me llama la atención que se haya puesto en contacto para agradecer dicha ayuda a través de su libro. Considero que es algo que se ha perdido un poco entre los jóvenes ese valor de gratitud y en buena parte muchos y muchas tan solo quieren enriquecerse de cosas sin saber o sin importarles quién está detrás de ellas que con su esfuerzo, dedicación y pasión nos ha echado una mano. Creo que debemos dejar a un lado los estereotipos que tenemos muchas veces de los profesores y enriquecernos más con sus actuaciones, participando y mostrando una actitud positiva ante la dinámica que se plantee en clase, acaso hay mayor signo de gratitud para un profesor que ese, en mi opinión no.

  54. Enrique Pestano

    En mi opinión creo que la mayoría de estudiantes de hoy en día son, por decirlo de algún modo, “conformistas”, en el sentido de que anteponemos el aprobado fácil y de la forma menos laboriosa posible ante un aprendizaje más completo que nos empape de conocimientos y nos enriquezca como persona. No quiero parecer un hipócrita con este comentario ya que sinceramente me incluyo en el grupo de los “conformistas” en términos generales, pero darse cuenta de ello es el primer paso para intentar el cambio.

  55. ALICIA ESTEVEZ

    Me ha parecido muy bonito y emotivo como el contenido de un libro puede ayudar tanto a una persona de manera muy personal. La gratitud es un concepto que no todos tienen muy claro y me da pena por aquellos que no pueden llegar a su comprensión. Para mi esa palabra encierra muchas cosas en su interior, con esa simple palabra, junto a sus derivados, se pueden transmitir un millón de sentimientos o emociones que no son fáciles de describir o dar a entender. Gratitud, gracias o simplemente una sonrisa hacen que los días se hagan más especiales.

  56. Sorely Bello Barrios

    El valor más importante es efectivamente el amor, reconocer a nuestros estudiantes como personas iguales a nosotros que necesitan de una orientación y no un yugo es fundamental. Me identifique con las palabras tanto de la estudiante como de las suyas, creo que lo que nunca debe cambiar en las sociedades es el respeto.

  57. maria margarita

    Excelente experiencia, es muy cierto que en la vida personal o profesional nos desplazamos desarrollando una serie de acciones sobre las que por la prisa no nos detenemos a meditar y repensar para tener un gesto de gratitud o simplemente un detalle con quien muchas veces nos brinda su apoyo de forma intencional o no pero finalmente en su momento nos sirvió de ayuda. Deberíamos detenernos por un instante y decir “gracias” pues al expresarlo estaremos expresando la gratitud que muchas se encuentra en el olvido.

  58. Alexander

    Exelente, gracias por compartir esta ensenanza, es u a constante en las aulas de clase y si con estudiantes como esa es que se le encuentra sentido al formar

  59. Cristina García

    Ciertamente, se podría decir que la gratitud es uno de los valores, que con el paso del tiempo se ha ido perdiendo. Estamos en una época, de prisas y estrés, en el que pocas veces nos paramos a pensar las cosas detenidamente y a darnos cuenta y valorar los pequeños detalles. También no solemos percatarnos del esfuerzo que muchas veces realizan las personas de nuestro entorno, o de las ayudas que nos proporcionan, por desgracia hemos llegado a un estado mental en el que damos las cosas por sentado. Y claramente necesitamos pararnos a meditar, la manera que tenemos de actuar y pensar de que manera nos relacionamos con las personas que tenemos alrededor. Y esto se puede extrapolar también al ámbito educativo, donde durante nuestro largo trayecto, nos hemos topado con diferentes profesores/as que tantas cosas nos han aportado. Con el paso del tiempo y con la evolución de cierta madurez, es cuando uno se da cuenta de los conocimientos y valores que nos han transmitido, y considero que nunca es tarde para agradecer, lo bueno que nos han podido aportar. La manera en la que somos ahora, ha sido forjado por el arduo trabajo tanto de nuestra familia, como de los profesionales de la enseñanza. Y creo que el hecho de demostrar y agradecer todo este proceso es necesario, ya que es algo reconfortante, en el que la persona le puede hacer feliz y alentarle por todo su esfuerzo, por transmitir todo esa virtud que tanto ha podido ayudar a otras personas.

  60. Haridian Abreu

    Como muchos estudiantes, nos embarcamos en una travesía, que algunos no sabemos si terminaremos y otros a pesar de las dificultades que se nos presenten estamos determinados, a acabarlo, aunque al final nos demos cuenta que nos hemos quedado vacíos, vacíos de conocimiento y vacíos en muchos casos de cierta humanidad. Nos vemos enfrascados en ideologías que priman la competición, que por estar entre los mejores, no nos importa pasar por encima de los compañeros, olvidándonos del verdadero propósito de nuestro viaje.
    Un viaje que iniciamos con una intención, el de aprender, nutrirnos de conocimientos para poder ayudar a otros en un futuro. Ayudar, como forma de gratitud por esos conocimientos dados, que nos fueron regalados, por profesores, que les importaba que nos nutriéramos,del saber, enseñándonos que Freinet creía en una educación distinta, más humana, que Olga cossettini, concebía la educación y con ella el mismo centro como un hogar, una familia y así podría estar nombrando a una infinidad de profesionales, que como estrellas en el firmamento iluminan el camino para los que están por venir. Por ello, simplemente gracias, gracias por todos esos profesores que aún siguen creyendo en sus estudiantes.

  61. Marta Santana

    Buenos días Lidia, después de haber leído su post debo decir que estoy de acuerdo en lo publicado. Vivimos en una sociedad donde cada uno solo se preocupa por sus problemas y no paramos a fijarnos en las acciones que realizan las personas que nos rodean, y si por alguna casualidad si nos fijamos lo hacemos con la única intención de criticar lo realizado. Tal vez, si nos pusiéramos a pensar unos segundos sobre las demás personas, y también en las cosas que hacen por nosotros viviríamos en un mundo más sociable y gratificante. Pero como ya he comentado realizar esa pequeña acción que es agradecer significaría dejar por un momento de pensar en nosotros y darnos cuenta de que hay personas a nuestro alrededor que necesitan y merecen nuestra atención.
    En la actualidad los más pequeños están creciendo en una sociedad donde muchos valores con los que nosotros hemos crecido se están perdiendo y creo que es nuestro deber sacarlos de esa sociedad tecnológica donde están todo controlado por maquinas y enseñarles a comunicarse entre los seres humanos, pues agradecerse entre personas es más gratificante que agradecerle a una máquina que no te contestará y carece de sentimientos.
    En cuanto a la universidad y la gratitud que en ella se debe mostrar, creo que es un tema mucho más complejo, en mi caso pasamos más de 6 horas en clase, la que por cierto tiene más de 50 alumnos, y en ocasiones eso puede producir ruidos o conflictos, y puede parecer que no estamos agradecidos con los profesores que día a día acuden a clase con la intención de enseñarnos y formarnos de la mejor manera posible ( o eso es lo que yo he percibido), pero el problema es que no existe una gratitud mutua.
    Es muy comprensible que el profesorado en muchas ocasiones se enfade con los alumnos, y carezca de motivación ante un grupo que a simple vista no quiere aprender, pero creo que cualquier persona que acuda a la universidad lo hace de manera voluntaria, o esa es mi opinión, y muchas veces al sentirnos desplazados nos vamos creyendo que no estamos mostrando todo lo que podríamos ya que percibimos un rechazo por parte del profesor.
    La gratitud brilla en su ausencia en cualquier lugar en la actualidad, pues muchas veces hay personas que parece que les cuesta mucho agradecer algo tan sencillo como prestar un libro o al recibir la cuenta en un restaurante. En la universidad siempre habrán alumnos que tengan más motivación en una asignatura que en el resto, y por ello les parecerá más fácil mostrar lo agradecidos que están con dicho profesor, pero eso no demuestra que el alumnado no se sienta agradecido con los profesores. Desde aquí quiero agradecer a todos los profesores que he tenido a lo largo de la carrera, pues creo que nunca lo he dicho directamente.

  62. Zuleima Cabrera Trujillo

    Saludos Lidia, me gustaría mostrar mi gratitud hacia usted (valga la redundancia) por compartir con todos los lectores de este blog educativo su importante y emotiva experiencia, la cual no sólo nos hace replantearnos la importancia que tiene el compartir con el resto nuestros conocimientos y nuestras experiencias educativas, sino que en realidad, dichos gestos, se acaban viendo recompensados por situaciones como la que usted nos expresa en su blog. Desde mi punto de vista, el ser humano, en ocasiones, experimenta actos de agradacimiento y gratitud que nos llenan más que cualquier presente material.

    En definitiva, deberíamos de formar y educar a la sociedad en valores como la empatía (el ponerse en el lugar del otro) o la gratitud, ya que se trata de actos inagotables que nos permiten apreciar lo que otros pueden hacer por nosotros a cambio de nada.

  63. Diego Ramos Samblas

    Es interesante como el término “gratitud” nos hace reflexionar de la manera que a mí me lo ha hecho, es impresionante ver como una persona desde otro punto bastante alejado de la autora de este post, se ha puesto en contacto con ella por el mero hecho de simplemente agradecerle la escritura de su libro.

    Es curioso ver como existe esa conexión global sobretodo en materia estudiantil, puesto que esta alumna se ha beneficiado de un material escrito por otra persona a muchos kilómetros de distancia, y más curioso aun seria saber el numero de personas totales a las que esta autora ha ayudado con este texto.

    Sinceramente e incitando a la reflexión no soy una persona que agradezca las circunstancias o las facilidades que se nos aportan, pero leyendo esto creo que el simple hecho de haberle mandado un correo a la autora y leyendo lo que ella le ha contestado se ha conseguido crear en ella un sentimiento de plenitud sobretodo al ver que ha ayudado a alguien y que esta persona le ha transmitido su gratitud. Palabra muy curiosa por cierto ya que tiene la capacidad de crear sentimientos positivos en la persona a la que se le transmita, y creo que este post es un ejemplo muy apropiado de como se produce esa transmisión y lo que ella lleva consigo.

  64. Tamara García

    Sin duda hay valores que se nos pierden, que nuestro día a día, ajetreado, lleno de prisas, nos hace dejar de lado valores tan importantes como la GRATITUD. Que bueno es poderte detener un día y dar las gracias, encontrar un correo como el de esta alumna y pararte a pensar, abrir los ojos y darte cuenta de las cosas buenas de la vida. De todas esas personas que comparten, que transmiten y que dan sentido a nuestra pequeña existencia, de ver que somos de ayuda para muchas otras personas. Sin duda un gran regalo que me ha hecho reflexionar y dar las gracias.
    Reflexionar sobre mi trayectoria educativa, que en lo formal está a punto de concluir, estoy en mi último curso de 4º Grado de Pedagogía, y me siento identificada con todo lo que esta alumna plasma de su realidad universitaria, pocos profesores despiertan ese interés por aprender, por empaparme de nuevos conocimientos. Llegas a la universidad, por lo menos en mi caso, llena de emoción por hacer algo que te gusta, por aprender, por conocer, y año tras año este entusiasmo se va mermando porque, como dice esta alumna en su correo: ” el asistir a sus clases es el juego de adivinar qué es lo que están diciendo”, es decir, vas a unas clases que no llegan, con profesores que no transmiten, que simplemente exponen sus pensamientos y los de otros autores, que no te dejan espacio para la reflexión, para la opinión, para el debate,…
    Me voy de la Universidad con la sensación de haber aprendido muy poco, con la sensación de que cuando haga las prácticas el próximo cuatrimestre, no voy a saber hacerlo, que de repente tendré que aprender todo en un pequeño periodo de tiempo.
    Pero bueno, no todo es negativo, y aquí llega mi parte de GRATITUD, también he conocido grandes profesionales, que han dejado empaparme de nuevos conocimientos , que me han enseñado mucho, que me han permitido pensar, reflexionar, cuestionarme mil cosas, y que me han permitido generar ideas y pensamientos propios. Así que gracias, por crear en mí una persona más crítica, realista y crear en mí la idea de que otra educación es posible, gracias a esos pocos profesores/as que no han permitido que pierda la ilusión por lo que quiero y creo. GRACIAS.

  65. Gara Sánchez

    Hola Lidia, comparto con usted la visión sobre la perdida de expresión de la gratitud, tanto de los jóvenes como de los más ancianos, pues es cierto que vivimos en una sociedad en la que la prisa y necesidad es el principal precursor de nuestras vidas, por ello, no nos damos cuenta de que expresar gratitud no conlleva una perdida de tiempo, si no que magnifica el poco que tenemos para todas las cosas que creemos necesitar hacer, pero que en realidad poca de ellas son imprescindibles.
    Es cierto que, en el caso de los estudiantes nos vemos en ocasiones muy agobiados por la multitud de tareas que debemos realizar en tan poco tiempo que nos queda libre tras las horas lectivas, sin embargo, considero que cuando los profesores y profesoras motivan adecuadamente, lo que implica tiempo y ganas, a sus alumnos y alumnas, estos sueles responderles, pero, quizás los profesores/as estén tan saturados por el ratio de alumnos/as y publicaciones que deben realizar, que no les queda el suficiente tiempo ni energía para elaborar ideas novedosas para las clases. Ademas, en muchas ocasiones el alumno esta más pendiente del trabajo que no ha terminado y que tiene que entregar esta tarde que del contenido de clase.
    Por ultimo, destacar que la gratitud, como dijo usted, se aprende con el ejemplo y, quizás, no observamos adecuadamente a las personas que nos muestran gratitud porque no la identificamos tan bien como creemos. Considero que es una forma de expresión necesaria para la sociedad y que no se fomenta lo suficiente, sin embargo, si que nos quejamos sobre la falta que observamos de ella, sin hacer nada para remediarlo.

    Un saludo.

  66. Jonatan Borrell Lora

    La gratitud, esa palabra que envuelve unos valores incalculables del ser humano. En muchas ocasiones, ofrecemos algo a alguien con la esperanza de que nos sea devuelto, pero con esto no conseguimos gratitud. Bajo mi punto de vista, la gratitud es el acto de entregar ese valor, ese afecto hacia alguien sin querer recibir nada a cambio, y esto lo ha demostrado la alumna de Psicopedagogía de la Universidad de Zaragoza con su buen hacer.

    Es cierto que un alto porcentaje de los alumnos y alumnas acuden a la universidad con el objetivo de conseguir un título, un papel que le otorga la potestad de trabajar en aquello para lo que ha estudiado. Sin embargo, ¿está esta persona realmente capacitada para ello? Si lo único que ha hecho a lo largo de la carrera es hacer los trabajos, sin detenerse a pensar el por qué de esa práctica, para qué, con qué objetivo, qué va a aprender y que realmente haya reflexionado sobre la práctica durante su carrera, ¿puede desempeñar correctamente su labor sin esa formación personal?

    Cuando nos detenemos a reflexionar debidamente en un libro, en sus palabras, en sus comentarios o en su texto, nos enriquecemos mentalmente de una forma distinta. En la era de la información en la que estamos, la televisión, la radio y sobretodo, Internet, nos saturan de información, y nos quedamos únicamente con un pequeño porcentaje de todo lo que recibimos. Sin embargo, cuando leemos un libro, interiorizamos más sus contenidos, ya que nuestra mente trabaja más para imaginar lo que leemos. Y esto lo complementamos con las propias reflexiones de los docentes, que nos aportan su sabiduría para completar esa formación.

    Es por ello por lo que debemos estar agradecidos a estas personas. Y el estar agradecido, no significa aprobar y hasta siempre. Para mí, la gratitud hacia un docente es lo que ha hecho esta alumna, al haber aprendido de verdad. Yo creo que cualquier profesor/a universitario/a espera eso de sus alumnos y alumnas, y por lo que están más agradecidos, cuando realmente aprenden de ellos, porque, ¿para qué están entonces, para ponernos una nota? Están para enseñar, para dar información y que sus alumnos y alumnas la interioricen y sepan utilizarla.

    La gratitud nos ayuda a apreciar lo que sí tenemos en vez de enfocarnos en lo que no tenemos. Ese es el fin, esa es la gratitud y eso lo cambia todo.

  67. Lidia Santana

    Jessica me hace muy feliz que la lectura de mis posts te generen alegría, y que encuentres en él acciones que den sentido al mundo, tal como indicas. Podrías ponerte en contacto conmigo por correo electrónico y veremos si puedo ayudarte con el tema de la entrevista; con las nuevas tecnologías la distancia entre México y las Islas Canarias ya no representa un problema.

  68. Lidia Santana

    Gracias Enrique por tu rico y enjundioso comentario; comparto tu firme convicción de que el origen de la Humanidad está estrechamente ligado al sentimiento del amor; he accedido a tu interesante artículo “Love is the cause of human evolution”, donde profundizas en esta idea y la fundamentas en una extensa revisión bibliográfica. No pierdas la costumbre de comentar algunos de mis posts; a buen seguro que los lectores y las lectoras agradecerán tus comentarios y, por supuesto, yo también.

  69. JESSICA HERNÁNDEZ

    Hola, Lidia.
    Me llena de alegría leerte y mirar que hay acciones que llenan de sentido al mundo pese a los malos escenarios que nos rodean.
    Estoy cursando un diplomado de profesionalización docente y, dentro de mis actividades está dialogar, a modo de entrevista, con alguien de otro país que se encuentre en el área educativa. No sé si puedas ayudarme con eso, te lo agradecería mucho.
    Saludos desde México.

  70. Patrick

    I couldn’t agree more

  71. Enrique

    Muchas gracias a Lidia y Yaritza por tan hermosas reflexiones y también por la invitación a compartir las mías sobre la cuestión. Cuesta tiempo y acumular experiencias vitales poder llegar a sentir gratitud por poder abrir los ojos cada mañana, por poder respirar, por poder vivir… como recuerda Yaritza, agradecer cada momento nos ayuda a sentirnos mejor, al hacernos conscientes del bien que nos rodea; pero alcanzar tal estado, a mi juicio, implica ensanchar bastante el concepto que usualmente entendemos por gratitud, como un sentimiento en respuesta a alguna acción externa de la que somos beneficiarios o partícipes. Como expresa Lidia perfectamente, no siempre se es consciente de este valor en nuestra vida cotidiana, y quizás esa carencia nos impida mejorar nuestra relación con otras personas y con el mundo; cosa distinta es que no tengamos tiempo de agradecer continuamente todos los influjos, palabras y acciones que recaen sobre nosotros, directa o indirectamente.
    En buena parte, sin embargo, ejercer la gratitud implica enfrentarse a los hábitos fomentados por una educación y una sociedad fuertemente competitivas, cada vez más fundamentadas en los logros académicos y económicos y menos en los valores universales de índole espiritual que casi todos los teóricos, e incluso la mayoría de las religiones, reconocen como los factores esenciales de la humanidad. Los logros no se agradecen, se exigen. Así, según los informes educativos más reconocidos y difundidos, los mejores estudiantes -lo recuerda Federico Mayor Zaragoza al comentar el sentido del informe PISA- no son los más felices, sino los que obtienen mejores rendimientos en matemáticas, lengua, y otras materias. igualmente, los mejores profesionales no son los que, con su trabajo, más contribuyen al bienestar de la humanidad, sino los que consiguen crear las compañías más exitosas en los mercados bursátiles.
    La educación y la sociedad beben de las mismas fuentes, aunque está claro que las y los profesionales de la educación ejercen su magisterio en la que es probablemente la profesión más humana y gratificante -dejando de lado las restricciones presupuestarias y los problemas del sistema educativo-, no creo que sea posible sustraer a la mayoría del alumnado de la realidad de las sociedades occidentales, en las que el logro del poder y el dinero son el norte que parece guiar al conjunto de los países desarrollados.
    Aunque no me parece oportuno extenderme muchos más en este comentario, por respeto a la invitación, como quiera que parece venir al caso, me voy a permitir una brevísima confesión, en este marco casi de intimidad que se me ha ofrecido. Yo, de adolescente, quería saber de dónde venía la humanidad, y me leía en la Biblioteca municipal muchos libros de filosofía, de antropología, de historia, de los que no entendía casi nada. Con los años tuve la oportunidad de comenzar a entenderlos, y de empezar estudiar en serio sobre el tema, y de pensar. En realidad, tuve la enorme suerte de poder dedicarme a una profesión y una especialidad en la que pude seguir profundizando en aquella lejana interrogante, como una vocación desplegada en una vida. Y así, he llegado a una conclusión (basada en argumentos neurobiológicos, genéticos, antropológicos, psicopedagógicos, etc.) que, simplemente, establece que el origen de la Humanidad estuvo causado por el amor. Como quiera que parece un mensaje religioso, me apresuro a decir que no lo es, sino que lo he resumido en un libro que pretende ser científico y, de hecho, un breve resumen lo he publicado hace pocos meses en una revista de antropología (Advances in Anthropology) con cierta difusión: más de 1600 descargas en casi 80 países; su título: “Love is the cause of human evolution”.
    La gratitud y el amor están estrechamente relacionadas. El generalizado desconocimiento del significado del amor por parte de las sociedades -y también de muchos científicos y especialistas- creo que está en la raíz del erróneo diseño de las sociedades y sus repercusiones afectan directamente al diseño de los sistemas educativos orientados al logro, al éxito y a la excelencia, y no al diseño de un alumnado capaz de experimentar la felicidad y de agradecer -de nuevo, la gratitud- el simple hecho de estar vivos, de poder abrir los ojos cada día, y de poder respirar. También, de ser capaces de agradecer la compañía de otros personas, de la pareja, de los hijos, … En síntesis, se trata sólo de cambiar el foco, del éxito, a la gratitud.

  72. Lidia Santana

    Gracias Yaritza por profundizar en el arte de la gratitud; no siempre se es consciente de la relevancia de poseer este valor en nuestra vida cotidiana.
    Disfruta de la hermosa ciudad de Lisboa, de la gente, de su cultura y del “alma” del fado.

  73. Yaritza

    * Las citas estaban en cursiva pero se han corregido al “enviar el comentario”. Disculpen las molestias.

    Por cierto, tan importante es dar las gracias como pedir disculpas, pues ambas acciones nos dignifican.

    Un abrazo a toda la comunidad educativa y especialmente a ti Lidia.

  74. Yaritza

    ¿Qué es la gratitud? podríamos barajar varias opciones: un valor, un sentimiento, o un acto de valor.

    Jean de la Bruyere, escritor y moralista francés del S. XV, tras su paso por la vida nos dejó una gran herencia literaria digna de admirar. Entre sus sabias palabras podríamos rescatar una frase que sin duda viene al caso: Sólo un exceso es recomendable en el mundo: el exceso de gratitud. Y yo me pregunto: ¿las personas del S.XXI son especialmente gratas?, ¿las personas a lo largo de los años han sido especialmente gratas?, ¿La humanidad es o ha sido grata alguna vez?. La respuesta es sencilla, la gratitud solo la practican aquellas personas que han sido educadas en dicho valor, que sienten la necesidad de expresarla (egoísta o altruistamente) y que han evolucionado personalmente aparte de mejorar “la especie” con su buen hacer.

    No obstante, sería útil educar y reeducar a una humanidad reseca de valores y escaza de empatía en un acto tan precioso, la gratitud. Se trata de una acción porque como ya mencionó William Arthur Ward (escritor estadounidense), Si se siente gratitud y no se la expresa es como envolver un regalo y no darlo.

    Finalmente, la gratitud es un acto de valor -tal y como indica Lidia Santana- porque no es habitual ni recibirla ni darla. Por tanto, es preciso encomendarnos una tarea altruista; habituémonos a agradecer cada momento, cosa, historia, sentimiento, idea,… que nos ayude a crecer y a sentirnos mejor. La gratitud puede ir desde una sonrisa que nos alegre el día a un buen consejo que nos permita seguir luchando en esta disparata realidad. Por ello, recordémonos cada día que el egoísmo grato, es decir, no ponerle voz a un sentimiento de gratitud, nunca nos llevó a buen puerto.

    PD. Gracias Lidia por recordar al mundo, y sobre todo a las personas del ámbito educativo, la necesidad (propia y ajena) de expresar la gratitud que sentimos y muchas veces silenciamos.

    Buenos días desde Lisboa.

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