@BlogCanalEducación | Las voces más relevantes del mundo educativo » Blog Archive » El mundo, la mejor escuela

Error: No se pudo crear el directorio wp-content/uploads/2017/06. Asegúrate de que el servidor tiene permisos de escritura para el directorio superior.

Pedro Navareño

Perfil

2 mayo, 2014

Se nos ha dicho siempre que la mejor escuela es “conocer mundo”, el viajar, descubrir culturas, países, personas, etc. Y ciertamente tener la posibilidad, o tomar la decisión de recorrer el mundo, es una gran oportunidad de asistir a la mejor escuela posible, en el más amplio de los sentidos. Pues con ello se abre la mente y se curan muchas actitudes xenófobas, antirracistas y de discriminación de todo tipo. Pues no cabe duda que cuando somos cada uno los que sufrimos esas actitudes, entonces es fácil reconocer lo injusto que resulta que nos traten así.

Estos días de vacaciones he tenido la fortuna de “leer” páginas nuevas de la enciclopedia de esta parte del mundo, pues he viajado por carretera desde Buga, Valle del Cauca (Colombia), hasta Quito y la costa del Pacífico de Ecuador, Atacames y Esmeralda. Y, francamente, aún estoy un poco bajo los efectos de la influencia y de los sentimientos que todo lo visto y vivido me han producido.  Pues desde mi experiencia profesional y mi reflexión sobre la práctica educativa, pensaba ingenuamente, que tenía algunos indicios de cómo deberíamos actuar en educación para lograr un mundo mejor para todos. Pero cada vez que conozco nuevas realidades, y que amplío horizontes en el conocimiento del mundo y la especie humana, llámense culturas o países, descubro nuevas complejidades que me hacen dudar de casi todo. Creo cada vez más que la realidad es una, pero que tiene tantas interpretaciones, percepciones, como personas que la observan. Así, desde mi percepción de esta realidad Latinoamericana, que estoy conociendo un poquito más, me doy cuenta que sólo cuando seamos capaces de observar una realidad desde múltiples puntos de vista, seremos capaces de reconstruirla de un modo más completo y estaremos en mejores condiciones de comprenderla y poder actuar en ella.

Comprender la vida, la conducta humana, la felicidad, los anhelos y las miserias que atormentan a los seres humanos, no es nada fácil como bien sabemos todos. Pero profundizar en el conocimiento de lo que la educación puede aportar para lograr un mundo más justo es una tarea noble que requiere de los esfuerzos de todos y todas y merece lo mejor de cada uno de nosotros. Aunque hoy pueda resultar realmente difícil tener esperanza en que las circunstancias cambien, pues cuando se observa tanta pobreza, tanta miseria, tanta injusticia social, tanto cinismo político y social, etc. en esta, y en todas las partes del mundo,  que sabemos que existen, en otros tantos lugares, aunque por sernos más lejanos y desconocidos no las tenemos presentes, es fácil caer en la desesperanza y en la resignación de  pensar que “aquí no se puede hacer nada.” Pero como decía el recién desaparecido Gabriel García Márquez, “ yo creo que todavía no es demasiado tarde para construir una utopía que nos permita compartir la tierra.”, y yo me confieso fiel seguidor de la creencia que siempre es posible iniciar el camino de la recuperación de la dignidad humana y la construcción de un mundo más justo y donde todos tengamos una vida digna.

Por tanto, pensamos que toda lucha personal, especialmente cuando el cambio que nos gustaría lo iniciamos por cada uno de nosotros, lo continuamos con aquellos que tenemos más cercanos y seguimos por los más lejanos, entonces podemos decir que estamos obrando en el mejor sentido de la filantropía.

Digo todo esto, porque  he visto estos días ancianas pedir en la cunetas de las carreteras una limosna para mal sobrevivir, niñas madres y progenitores adolescentes inconscientes de la responsabilidad de ser padres, conductores, también de autobuses, irresponsables hacer verdaderas barbaridades jugando con la vida de las personas. Ancianos, incluso con malformaciones físicas, arrastrarse por las calles con su carrito de chucherías para tratar de ganarse unos pesos, abuelas trabajando para conseguir alimentos para sus nietos, indigentes durmiendo en cualquier rincón de las aceras de pueblos y ciudades, familias de desplazados por el terrorismo con niños apostados en la separación de vías urbanas pidiendo limosna, etc. Todo ello por no hablar del escaso valor de la vida y la violencia latente, escondida tras cualquier esquina. Así podríamos continuar una lista interminable de situaciones que cuando puedes observarlas directamente te empequeñecen el corazón, especialmente, cuando ves las condiciones de salubridad e higiene de los alimentos y las viviendas de las personas. En fin, acercarse a esta realidad, es demasiado duro, aunque quizá yo también sea en exceso sensible y tenga más abierto los poros de los sentidos, razón por la que siento más lo que me rodea.

Pero es obvio que existe otra realidad en esta parte del mundo, que está relacionada con la generosidad y la bondad de las personas, con la solidaridad y la lucha por la vida, trabajando abnegadamente por la supervivencia. Países con una riqueza natural inmensa que ha servido como base de la pobreza de sus gentes, explotadas desde dentro y desde fuera. Hombres y mujeres que reciben las primeras luces del día en sus duros puestos de trabajo, entregando todas sus energías para llevar algo de comer a su prole, mientras enriquecen a poderosos que viven ajenos a las miserias de sus explotados. Es entonces cuando te vienen la mente las imágenes que los medios de comunicación propagan a los cuatro vientos, de vidas placenteras, con todas las comodidades y lujos, señores y señoras que viven sin preocupaciones, en el confort de la opulencia, sólo alterada por las intrigas del poder y del dinero fácil, como guindas del pastel que todos acabaremos deseando comer. Y una vez creada la necesidad, consiguen que seamos fieles consumidores que, enganchados en el carro de la superficialidad y la aparente felicidad, sigamos sus dictados y caminemos por los senderos de la alienación para convertirnos en esclavos de lo material que nos ata al deseo y al consumo permanente.

Aunque tampoco podemos caer en la tentación de pensar que los sistemas educativos tienen la responsabilidad de mejorar el mundo por sí solos. Pues la educación debe entenderse como un sistema que está encadenado a otros subsistemas: el subsistema escolar, el familiar y el social y cultural en general. Por tanto cualquier acción encaminada a la mejora de los pueblos, debe pasar por articular mecanismos que contribuyan a encontrar las sinergias entre todos ellos. De lo contrario las fuerzas se contrarrestarán y las energías serán gastadas inútilmente.

La cuestión sería pues saber de qué sirven nuestras luchas diarias en nuestra tarea de educar. ¿Qué merece ser aprendido y enseñado? ¿Cómo se configura la mente y el sentido de la vida, por qué merece la pena luchar? ¿Qué podemos entender por “vida digna”? Etc. Y todo ello para evitar ser cada día más obreros de intereses  ajenos. Sobre todo porque el ruido mediático es tan fuerte que resulta complicado discernir las voces que nos hablan de lo que es de verdadero interés general.

2 Comentarios a “El mundo, la mejor escuela

  1. JAVIER GARCIA APARICIO

    El último párrafo me pone los pelos de punta…
    Una compañera me decía que su vida era muy complicada. En efecto la veo agobiada, perdida, incapaza de disfrutar de lo que la vida le ofrece, abochornada en su pequeño mundo. Mi vida es muy complicada, no te imaginas, Javi.
    Todos, todos, tendríamos que tener acceso a eso que nos cuentas… a ver a esa anciana que mendiga para la supervivencia de sus nietos…
    La enseñanza, decía Platón, tiene como objetivo fundamental “sacarnos de la caverna”…
    Quien tenga oídos para oír, que oiga… Gracias Pedro.
    Te propongo que nos mandes crónicas de la miseria. Y también del olvido. Y también de la felicidad en lo poco…

  2. Ana Beatriz Vicente Pérez

    Con permiso , quiero expresar lo que me suscita la lectura de este artículo. Como siempre buenísimo, con gran calidad.Como siempre, aflora su gran lado humano.Como siempre, a la última.
    Me encanta consultar su blog porque ,siempre, encuentro una enseñanza actual, humana , realista y satisfactoria que da respuesta a mis preguntas y mi forma de ver el mundo. Gracias por compartir sus pensamientos y seguir enseñando desde allá . Le deseo que le vaya muy bien y esté muy contento. Saludos. Beatriz. Piornal.

Enviar un comentario

Powered by