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Lidia Santana Vega

Perfil

30 septiembre, 2015

Una mirada detallada sobre el sistema educativo y el productivo nos descubrirá las analogías entre ambos sistemas en lo que concierne a la organización del trabajo y a la “vida” generada en ellos. En las organizaciones tanto empresariales como educativas está emergiendo un nuevo modelo denominado ”modelo toyotista”.

El sistema educativo ha estado tradicionalmente “contaminado” por el modelo de organización predominante en el mundo empresarial. El modelo organizativo del sistema productivo traspasa el tejido de la organización empresarial y atraviesa los muros de la escuela.

El desgaste paulatino de los modelos taylorista y fordista, debido a su falta de acomodación a las exigencias impuestas por los nuevos mercados y al imparable y desigual proceso de globalización de la economía, impulsan la búsqueda de nuevas formas de gestión y de organización del trabajo. Las metas a las que ha de responder el nuevo modelo de gestión y organización son: flexibilizar la producción, aumento de la productividad, reducción de los costes laborales y de capital y mejora de la calidad.

El modelo emergente de organización del trabajo, bautizado con el nombre de “modelo toyotista”, concede un papel estelar a la figura del trabajador para incrementar la rentabilidad y competitividad de la empresa; sin su cooperación y compromiso el aumento de la productividad y la mejora de la calidad se verían seriamente dañados; el modelo emergente puede ser rastreado también en el sistema educativo.

Del análisis de las principales dimensiones de los modelos emergentes en el mundo empresarial y educativo podemos colegir algunos efectos “perversos”, o no deseados, tanto en los modos de producción como en el efecto que produce en las personas que trabajan en dichas organizaciones. Un hecho sí que resulta obvio: la creación del espíritu de iniciativa se fomenta tanto en la organización empresarial como en la organización escolar. Y es precisamente a partir de este modelo desde donde se puede justificar mejor el fenómeno de aprender a emprender que invade en mayor medida la filosofía del sistema productivo y, en menor medida, la filosofía del sistema educativo.

34 Comentarios a “Analogías entre el sistema educativo y el productivo

  1. Berta Servat

    Me parece interesante lo planteado por la Dra. Santana y muy importante el analizar y proponer alternativas de optimización de la incuestionable relación que debiese existir entre el mundo del trabajo y la educación formal. Al respecto, especialmente relevante es la necesaria conexión- positiva- que debiese existir entre el sector empresarial -privado y público- y la enseñanza técnico profesional, tanto de nivel secundario como superior Ello, dado que los futuros trabajadores no solo se deben instruir satisfactoriamente para responder a los requerimientos, siempre cambiantes del sector económico, sino que también se deben formar adecuadamente como personas Ello, necesariamente tiene un efecto en el desarrollo económico de la sociedad, al mismo tiempo que en el nivel de satisfacción laboral y desarrollo personal de quienes aportan como trabajadores. Luego, no solo es necesario que los jóvenes, adquieran los conocimientos teóricos y prácticos que se requieren en el sector productivo, sino que, especialmente se socialicen en valores y pautas de comportamiento que les facilite la realización de un trabajo que responda a los nuevos y exigentes requerimientos laborales coincidentes con el logro de un nivel progresivo de desarrollo integral de la sociedad.

  2. Lucía Delgado

    He tenido la oportunidad de leer el libro de Lidia Santana “Orientación Profesional”, donde queda muy bien plasmada la analogía existente entre el sistema productivo y el educativo. Son increíbles las similitudes, más sabiendo la importancia que tiene el paso por la escuela en jóvenes. Tendríamos que encontrar en el sistema escolar una organización flexible y el aprendizaje de todo tipo de competencias. Sin embargo, es justamente al contrario: al igual que en una empresa, se jerarquizan las funciones, y el alumno, como el trabajador que únicamente busca la recompensa económica al realizar su trabajo, le da más valor al producto final (las notas obtenidas) que al proceso de aprendizaje y al conocimiento que ha ido obteniendo.
    Es por esto que se necesita un cambio, y aquí juega un papel significativo el modelo emergente llamado “toyotista”. Este modelo da un cambio radical tanto al sistema productivo como al educativo, haciendo hincapié en la importancia de centrarse en el individuo (trabajador o alumno) para la mejora de cada uno de los sistemas.

  3. Acorán Pérez

    Considero que entre el sistema educativo y productivo debe existir una estrecha relación más allá de una simple analogía, ya que sería lo idóneo pues permite una mayor eficacia y fluidez de la transición a la vida activa de los adolescentes.
    A priori, pese a ser dos sistemas con una gran vinculación, o que al menos debería poseerla, ambos se desarrollan de forma independiente y diferente en cuanto a características, objetivos, habilidades, competencias etc.
    No obstante, la realidad es muy distinta. Si bien es cierto que los centros educativos se asocia a un proceso de formación y aprendizaje que permite luego el acceso al mundo laboral y/o productivo donde las personas trabajan y pueden demostrar lo aprendido, opino que la relación entre ambos sistemas falla, o al menos una parte, pues los jóvenes, y las personas en general, no están ni se sienten preparadas para afrontar la transición de un sistema al otro.
    En definitiva, y bajo mi punto de vista, existen muchas diferencias entre ambos sistemas, posiblemente por desconocimiento, escasa o decadente formación, orientación y/o habilidades personales y profesionales.

  4. Natalia Cabrera Francisco

    Es cierto que el sistema educativo y el productivo siempre han estado relacionados, puesto que el primero nos prepara para llegar el segundo y en el segundo se aplica o se intenta aplicar lo aprendido en el primero. Lo primero que tenemos que ver y pararnos a pensar es que tanto en un sistema como en otro si las personas que se encuentran no están motivadas ambos sistemas caerán en el fracaso. Debemos entender que los protagonistas en los dos sistemas siempre serán los alumnos o los trabajadores y si no lo son siempre, al menos debería considerarse esta idea, pues son ellos los que impulsan el avance de los sistemas. El problema empieza cuando se exige mucho más de ellos sin motivación alguna y con condiciones inferiores, eso se nota, los protagonistas lo notan, se nota cuando no te prestan atención y te hacen sentir como uno más del proceso, alguien que no importa y al que se debe dejar a un lado. No debemos permitir que en la educación pase esto, siempre se debe motivar al alumnado, darle premios por sus mejoras y animarlo a que se esfuerce cada día un poco más pues sin esto el alumnado no es nada.

  5. Natalia Abreu Acosta

    Nunca me cansaré de trasmitir que hay que atender a la diversidad, que la educación debe atender a las necesidades del alumnado y si no lo hace, esta educación debe cambiar. La función de la educación es preparar al alumnado para desenvolverse en las diferentes situaciones que se les presentará en la vida y trabajar quiénes son y cómo pueden encajar en la sociedad es algo que no debe posponerse hasta la etapa de secundaria. Queremos alumnos competentes, concretamente, social y emocionalmente para que sean personas equilibradas, sanas y felices. Para obtener estos resultados, tanto las familias como el profesorado deben trabajar unidos, coordinados y manteniendo una comunicación constante para que la educación no solo sea dentro de un aula, si no en los hogares, que es el primer entorno donde el alumno/a convive y el que tiene una mayor influencia en sus aprendizajes y en el desarrollo de su personalidad.
    Estoy totalmente de acuerdo con lo expuesto en este post y como ya se ha leído algunas investigaciones realizadas por el GIOES, se ha de admitir que los resultados de estas investigaciones pueden servir para replantearnos qué es lo que está pasando y cómo se puede solucionar. En general, estos resultados llevan a pensar que se necesita trabajar con los alumnos/as sobre la toma de decisiones, trabajar el género y sus estereotipos, el autoconcepto, la influencia de entorno familiar o grupos de iguales en el proceso de toma de decisiones, etc. Desde la orientación se puede trabajar estos aspectos y por qué no, otros también que inquieten al alumno/a tratando así de educar basándonos en sus necesidades, haciendo la educación útil, interesante y cercana a su realidad.

  6. Virginia Rodríguez Elías

    Es cierto que el sistema educativo está relacionado con el mundo productivo, siguen el modelo toyotista, ya que preparan a las futuras generaciones según las demandas de las diferentes empresas existentes.

    En mi opinión, este modelo carece de eficacia ya que es bien sabido que la gran mayoría de los alumnos (por no decir todo los alumnos) a nivel universitario e incluso de formación básica, salen con la sensación de no estar lo suficientemente preparados para enfrentarse al mundo laboral. Las quejas son diversas: “he estado estudiando una carrera y no he aprendido nada” “he aprendido más en las prácticas que con las clases teóricas” “tengo que hacer un curso que me enseñe específicamente ciertas cosas que no he tocado en clase”…. Si el objetivo del modelo toyotista es formar a personas competentes para su inserción en el mundo laboral… ¿Cómo es posible que existan estos hándicaps?

  7. Leticia González

    La escuela forma, enseña y ayuda al alumnado a la inserción al mercado laboral. La escuela promueve al alumnado que a la hora de elegir su futuro profesional, lo elijan por vocación, por sus gustos, intereses,ect. Pero hoy en día sigue pasando que el alumnado elige una carrera profesional porque tienen posibilidades de conseguir más trabajo, un trabajo en el que obtengan mayores ganancias económicas,etc.

    Esto se debe a que como dice la autora, el sistema educativo está contaminado por el mundo empresarial, donde la escuela promueve la competitividad entre el alumnado, conectado esto al sistema productivo, impulsando el modelo “toyotista” donde la figura del trabajador se basa en incrementar la rentabilidad empresarial.

    Por todo ello, considero que la elección de nuestro futuro profesional es una decisión muy importante para toda la vida. Por lo tanto, a la hora de elegir a qué profesión queremos dedicarnos y trabajar en nuestro futuro, debemos elegir lo que realmente nos gustas y disfrutemos realizando nuestro trabajo, y no dejarnos influenciar por las carreras profesionales que más salidas profesionales tienen en el mercado laboral o más ganancias económicas.

  8. TERESA AGUILAR JARA

    A pesar de que el sistema educativo y el productivo deben funcionar conjuntamente e impulsar mecanismos de trabajo en la medida que la sociedad se transforma y evoluciona, lo cierto es que en la actualidad, ambos mantienen una relación tóxica.
    Hoy en día, nos encontramos con estudiantes que eligen su futuro profesional en función de los puestos de trabajo que ofrece el mercado laboral y no por vocación. El planteamiento del sistema productivo requiere ser complementado con una nueva mirada humanística que permita contar con sociedades adaptadas a las necesidades de crear mayor calidad de vida en los seres humanos y promover una seria política del bienestar.
    Por otro lado, el sistema educativo debe considerar el camino de la transformación de los estudiantes, en el valor de la educación en todos los ámbitos; en el desarrollo intelectual, afectivo, personal y social desde los comienzos hasta la finalización de los estudios.
    Es importante considerar que la educación es el motor de la sociedad y hay que cambiar la filosofía donde el sistema productivo dirige al sistema educativo y pensar que esta se puede dar al revés. El análisis sobre la educación para el trabajo incluye al Estado, los sistemas educativos, las empresas, y los trabajadores. Por tanto, es necesario impulsar la vinculación estrecha entre estas instituciones para conseguir revertir este situación llamada “modelo toyotista” en el que se concede importancia solo a la rentabilidad y la competitividad empresarial.

  9. Beatriz

    El sistema educativo y el productivo siempre han estado vinculados de una u otra forma, por ello siempre se ha entendido la escuela como una fábrica que se encarga de preparar a los/as alumnos/as para el mundo laboral, pero vemos que no siempre esta premisa se cumple.

    Cuando llegamos a la realidad vemos que no siempre están totalmente vinculados ambos sistemas ya que cuando aterrizamos en el mundo laboral nos damos cuenta que la mayoría de cosas que hemos aprendido en el sistema educativo no están directamente relacionadas o no nos sirven de mucho.

    Por ello, desde el ámbito educativo, los/as alumnos/as siempre reclamamos que estos conocimientos que aprendemos en la escuela se relacionen más directamente con el mundo laboral y que, claramente los conocimientos teóricos son importante pero reclamamos más prácticas en este sector para poder aplicar todos estos conocimientos en el mundo real, en conclusión, pedimos que haya coherencia entre el sistema educativo y el productivo y vemos que esta vinculación es de vital importancia.

    Debido a todas estas cuestiones también podemos observar que los/as alumnos/as han dejado de lado su vocación y escogen las carreras o ciclos en función de la demanda laboral de los mismos, olvidando así sus sueños y aspiraciones que se ven truncados por las demandas del sistema productivo.
    Este traspaso del modelo productivo a la escuela supone muchas ventajas en lo que a preparación laboral se refiere, pero también tiene consecuencias negativas, nombrada anteriormente, como el abandono de la vocación por la posibilidad de encontrar un trabajo al terminar los estudios.

    Según el modelo “toyotista” que se ha introduciendo en el sistema educativo, se empieza a entender la educación como un sistema mercantilista pero no estoy de acuerdo en esa forma de entender la escuela. Esta debe entenderse como un espacio de educación y no como un espacio dónde sólo se prepara a los/as alumnos/as para el mundo laboral.La escuela debe servir como filtro de información y formación para que los/as alumnos/as tengan una orientación a la hora de enfrentarse al mundo laboral, pero también debe ser un espacio formativo en otras cuestiones que son importantes en la sociedad.

  10. Jennifer Caballero

    Efectivamente el sistema educativo ha estado siempre influenciado por el productivo, y en las últimas décadas esto se ha acentuado sobremanera. El sistema productivo evoluciona a un ritmo frenético difícil de seguir, las mejoras en las cadenas de producción, los avances de las TIC, la aparición de nuevos artilugios, herramientas y técnicas que aumentan los resultados abaratando costes, etc., son algunos de los culpables de este vertiginoso progreso. El problema surge porque la sociedad capitalista moderna pretende que la educación se desarrolle al mismo ritmo que lo hace el mercado laboral, para poder responder así a su demanda de mano obra con ciertas garantías; y además con la exigencia de no perder la calidad en el proceso, algo que resulta sumamente difícil, sino imposible. Los jóvenes son aturullados con una inmensidad de datos teóricos, formaciones exprés, etc. Tratan de dirigirlos para que les resulten más atractivas aquellas carreras universitarias o formación profesional que presentan demanda en el mercado, sin importar la calidad de esa enseñanza, pues son las grandes multinacionales y los lobbies los que ostentan el verdadero poder, y los que con su enorme influjo deciden, en función de sus propios intereses, qué y cómo debe evolucionar el sistema educativo.
    Por lo tanto deberíamos luchar por un sistema educativo independiente, que plante sus semillas para obtener un resultado óptimo a largo plazo; tener paciencia, hacer cosas bien, paso a paso y con el único objetivo de beneficiar el proceso de enseñanza-aprendizaje y en definitiva el crecimiento de toda la sociedad.

  11. ANGÉLICA DE JESÚS LÓPEZ BETANCOR

    El “toyotismo consiste en la detección de la demanda y la producción del bien en función de una necesidad específica. Las metas a las que ha de responder el nuevo modelo de gestión es un aumento de la productividad y reducción de los costes, este modelo tal y como expone la autora, está atravesando lo muros de la escuela”, se extrapola al modelo educativo, considerando a las instituciones educativas empresas y mercados económicos. Centrándose únicamente en los criterios de rendimiento y olvidándose de criterios pedagógicos

    Además este nuevo modelo hace referencia a un beneficio a corto plazo, que es imposible adaptarlo en la educación, pues esta requiere de beneficios a largo plazo, haciendo que se pierda así el espíritu de aprender a aprender, aprender a hacer para poder influir sobre el propio entorno y sobre todo el de aprender a ser. Este modelo pretende crear personas formadas, más cualificadas, pero con menos costos. La calidad total que pretende el toyotismo pasa por encima de la ética en la educación.

    Es evidente que la educación debe tener conexión con el mercado de trabajo, lo cuestionable es que parezca que solo va en función del mismo como si el papel crucial de la escuela fuera únicamente preparar la mano de obra de este sistema. Convirtiendo así al sistema educativo en un proceso meramente técnico y no social.

  12. Coral Butrón

    La escuela crea recursos humanos necesarios para el mercado laboral pero también, facilita la inclusión de las personas en la sociedad en general. Por eso, creo que los valores sociales y cívicos no se olvidan en la educación o no se debería.
    Sí es verdad que el mercado laboral influencia a la escuela, con ello, tanto sus características positivas como negativas se ven reflejadas en el sistema educativo. Pienso que la labor del profesional docente es educar para que el alumnado sea crítico con los aspectos negativos del mercado laboral. Con ello, se debería tener que uno de los principios educativos generales es el desarrollo integral de las personas. Ahora bien, ¿educar para el mercado laboral y educar en unos valores éticos para la sociedad no es contradictorio?
    En este post, se señala el modelo emergente actualmente análogo entre sistema educativo y laboral, el modelo toyotista, destacándose en él la competitividad y la competencia de aprender a emprender. El espíritu de la iniciativa y el espíritu de empresa al igual que las competencias sociales y cívicas resultan algunas de las competencias necesarias para la formación propuestas por el Parlamento y Consejo europeo en 2006, las cuales se pueden relacionar con este modelo y, en mi opinión, invita a reflexionar sobre esta posible contradicción entre educar para el mercado laboral y educar para la vida.

  13. Eduardo

    Actualmente hay una relación tóxica entre ambos sistemas: el educativo y el productivo. Dicha relación basada en el modelo toyotista no hace más que contaminar la esencia del ser humano y convertirlo en un ser “inhumano”, enfocado en el éxito e individualismo productivo con fines puramente económicos. Algo parecido sucede en las escuelas y en las aulas, donde se fomenta la competencia y el espíritu emprendedor individualista. En este sentido podemos decir que ambos sistemas van estrecha y desgraciadamente unidos de la mano.

    Partiendo del hecho de que el ámbito productivo se niega a replantear el modelo toyotista, le toca al educativo pues encargarse de cuestionarlo. De hacer de dicho sistema objeto de estudio y reflexionar sobre su influencia en la sociedad y en la vida de las personas. Pero además de eso, también el de transmitir y enseñar el valor del cambio. La osadía del replanteamiento y acción en contra del mismo. Solo así es posible una influencia hacia el otro ámbito, de apariencia sólida y resistente pero en el fondo débil y perecedera.

    La productividad masiva y descontrolada no solo no aporta nada a la vida de las personas, sino que además las hace infelices. Debemos enseñar en las escuelas contra el modelo toyotista y demostrar al alumnado que la felicidad es posible, si bien participando como productor en dicho modelo pero siendo dueños de nuestro propio tiempo, de nuestra propia felicidad. Porque nosotros queremos.

    Porque si la educación no nos enseña a ser felices, ¿quién lo hace?

  14. Idaira

    Parece ser que especialmente en la época en la que vivimos, la educación funciona para ser sometida a las exigencias del mercado, ya no sólo por las formas de organización escolar, sino por las pretensiones de las leyes educativas que han ido sucediéndose. Hoy en día podemos ver al sistema educativo como un claro ejemplo de modelo industrial. Al igual que el modelo taylorista de organización del trabajo pretendía aumentar la productividad y evitar el control que el obrero podía tener en los tiempos e producción, el sistema educativo aboga por la calidad y la excelencia, a la par que se disminuye la inversión en educación. Se trata, una vez más, de bajar costos y aumentar ganancias.

    El nuevo modelo toyotista que da protagonismo a la figura del trabajador, se puede extrapolar al entorno educativo si pensamos en las políticas educativas que valoran únicamente el sentido más meritocrático de los resultados escolares. Así, tanto éxito como el fracaso educativo es explicado bajo la concepción de que es causado por el nivel de esfuerzo que deposita el alumno, sin tener en cuenta otras variables que subyacen a esos resultados, como el entorno socioeconómico familiar, el capital cultural, etc., que sin duda influyen en gran medida.

  15. Saira González Gaspar

    Se puede percibir claramente como el sistema productivo mantiene una “relación toxica” hacia el sistema educativo, creándose así micropolíticas internas en las escuelas que guardan gran relación con los modos de organización de los sistemas de producción empresarial.
    Con esta idea destaco mi total concordancia con la que expresa la autora de este Post. Y en base a ello, me gustaría resaltar que me parece adecuado que se introduzca en la educación un asesoramiento u orientación hacia el mundo laboral, hacia el descubrimiento de la vocación de cada individuo y que se intente fomentar habilidades y competencias en relación con las necesarias para saber desenvolverse en la vida adulta, externa al sistema educativo y dentro del mundo empresarial. Una de esas habilidades y competencias sería, como bien dice la autora del post, el “espíritu de iniciativa” o “aprender a emprender”, competencia que hoy en día quizás haya cobrado valor porque en la situación socioeconómica actual, se necesitará, mayoritariamente por la falta de empleo.
    En definitiva, que la educación no debe regirse ni adaptar sus modos de organización a los que desarrolla el sistema productivo, sino que se deberían añadir cambios y mejoras que lleven a un sistema educativo con organización propia, modos de trabajo más adecuados al desarrollo y crecimiento personal e intelectual de los alumnos (autonomía, conocimiento personal, autoestima, capacidad crítica, etc.), para que así puedan desenvolverse con facilidad en la sociedad y el mercado laboral.

  16. Katia González

    Tal y como comenta la autora del post, “El sistema educativo ha estado tradicionalmente “contaminado” por el modelo de organización predominante en el mundo empresarial”. Prueba de ello en las últimas regulaciones legales lo observamos en la LOGSE, por ejemplo, que exponía la importancia de lograr el desarrollo integral del niño, para lo cual se presentaba necesario que los educadores trabajaran una serie de ámbitos, entre los que se encontraba la inserción socio-laboral. Además, la LOMCE también ha puesto de manifiesto esta necesidad de conexión entre escuela y mercado laboral. De hecho, hace tan solo unos meses, Marcial Marín, secretario de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades, destacó la importancia de orientar los estudios de ESO, Bachillerato, Formación Profesional y Universidad, a las demandas del mercado laboral.

    Esta relación entre escuela y mercado laboral me parece lógica y esencial, ambas deberían ir en la misma línea. Sin embargo, no creo que la que deba adaptarse exclusivamente a la otra sea la escuela. Esta no puede mercantilizarse y limitarse a crear mano de obra obediente y acrítica, que es lo que se puede leer entre líneas en la LOMCE.

    De esta manera, afortunadamente, uno de los principios esenciales del sistema educativo y que determina la calidad del mismo, es la inclusión educativa. Esta rechaza, entre otros, valores como la competitividad y la segregación, que, por el contrario, están muy presentes en el mercado laboral y en la nueva regulación educativa. Tan solo en el primer párrafo del Anteproyecto de la LOMCE, podemos encontrar en tres ocasiones la palabra competitividad.

    Por todo ello, sin tampoco oponerme a la obviedad de que en cierta forma se desarrolle una educación vinculada a las necesidades del mercado laboral (que también promueve valores positivos, como la flexibilidad y la iniciativa, entre otros) creo que esto debe hacerse con mucha cautela y sin olvidar fomentar en el alumnado una capacidad crítica que le permita cuestionar algunas premisas mercantiles “perversas”, para poder construir, entre todos, una sociedad más justa y menos discriminatoria.

  17. Pablo Paz

    Haciendo mención a estos dos sistemas, creo que por mucho que queramos verlos por separado, en nuchas ocasiones estas van de la mano. Desde mi punto de vista, no dejo de reconocer el papel tan grande que desempeña la escuela, enseñandoles en muchos casos conocimientos y valores que de cara a su futuro serán muy útiles. Aún así, cuando terminamos el bachillerato o la ESO, nos vamos acercando al sitema productivo y todos esos estudiantes se preguntan: ¿ y que estudio ahora?, ¿haré algo que me guste o que me de dinero?, etc. Las personas de nuestros alrededor nos influyen en la eleccion y nos proponen ideas que en muchos casos suelen estar más relacionadas con la idea de ganar dinero o prestigio personal que por nuestra propia vocacion.También cabe destacar la competitividad que puede haber entre estudiantes por el hecho de intentar entrar a esa carrera que le gusta.
    Por otro lado, respecto al modelo toyotista creo que todo trabajador debe poder ir más alla en su trabajo y que además participe en cuestiones importantes y que no solo sea un elemento de competitividad de la empresa que lo contrata. No son maquinas de trabajo sino que además con sus ideas y propuestas pueden mejorar el camino de la empresa.

  18. Noé

    Efectivamente, la educación se encuentra en situación de riesgo. Las finanzas, mueven un mundo cada día más alejado de lo humano y fundamentado en lo material. Hemos pasado de un sistema prusiano y militarizado de la educación, a otro basado en la producción denominado con el término “Toyotista”.
    Es lógico que exista una relación directa entre educación y sociedad, dado que depende la una de la otra. El problema y la solución se encuentran en la respuesta a la pregunta ¿En qué mundo queremos vivir?
    En este sentido y llegado este momento, la retórica dominante ha conseguido un gran calado entre la población, valiéndose de la necesidad y el miedo como arma para acallar las conciencias, mantiene sometida a toda una parte de la sociedad que ha caído en la más absoluta desesperanza.
    La educación, en este caso, es la herramienta que posibilitará el cambio y que despertará las conciencias del ser humano que duerme en nuestro interior. Manteniéndonos en las pequeñas y ficticias luchas que nos plantean y ni nos cuestionamos, ganan ellos a través del “divide y vencerás”. Se trata de hacer consciente a la gente de que “si los de abajo se mueven los de arriba se caen” y que “la unión hace la fuerza”, y esto se consigue antes de que el miedo se adueñe de nuestra libertad, cuando la ingenuidad de la niñez nos mantiene a salvo de condicionantes artificiales.
    Hay que invertir la situación, el orden. El hombre creó el dinero para valerse de él, para usarlo como moneda de cambio y hacer su vida más cómoda y fácil. Hoy en día, el dinero se vale de nosotros en un perverso sinsentido que cosifica las almas y nos mantiene en una hipnosis colectiva sin precedentes, de la que solo podremos salir si el amor vuelve a nuestros corazones y, por primera vez, el desahuciado es el dinero.

  19. Magnolia Jiménez Borges

    Comparto totalmente la idea de la autora de que “el modelo del sistema productivo atraviesa los muros de la escuela”. Esto lo podemos observar, por ejemplo, en la inclusión del ámbito de Orientación Vocacional o Profesional dentro de la Orientación Educativa.

    Sin embargo, si aceptamos esta realidad de relación mundo productivo-escuela, creo que como deja entrever este post, deberíamos repensar la forma en que preparamos al alumnado para afrontar su carrera profesional, teniendo especialmente en cuenta el carácter cambiante y de “no garantías” del sistema productivo actual con respecto a sus trabajadores.

    En este sentido, encuentro muchas ventajas en aplicar los principios del modelo toyotista de Taiichi Ohno a la orientación vocacional o la educación para la carrera actual, ya que en mi opinión, si queremos lograr un mayor éxito de los jóvenes en el mundo profesional, la clave está en dotarlos de competencias (resiliencia, creatividad, flexibilidad, reflexión etc.) que les permitan tomar decisiones y superar las características cambiantes, giros inesperados, desigualdades, etc. del mundo productivo; en lugar de intentar adaptarlos a un modelo concreto (entiéndase el actual), que como acabo de comentar, no sabemos exactamente hacia dónde evolucionará a largo plazo, ni por cuánto tiempo se mantendrá tal y como lo entendemos ahora.

    En definitiva, la competencia de aprender a aprender se está posicionando como un valor a tener en cuenta tanto en el mundo educativo como en el productivo. Aquellas personas que la posean tendrán más facilidades de adaptarse y transitar por los diferentes ámbitos de su trayectoria educativa y profesional.

  20. Santi Paz

    Los sistemas educativos se están “transformando” en mercados laborales, donde la única función primordial que existe es la de relacionar dicho sistema con el de la producción, preparando personas para la correcta puesta en sociedad, pero por otra parte creando productos que sean beneficiosos económicamente para la sociedad. Estos objetivos no se corresponden con lo que en realidad se lleva a la práctica en los centros educativos, por tanto existe una gran contradicción con los fines que propone el sistema educativo (preparar a la persona para vivir en sociedad) y el productivo (crear personas que propongan beneficios).

    La escuela nunca puede ser una empresa, donde lo único que nos importe es crear beneficios económicos a la sociedad. Lo más importante es crear personas con valores, educadas y responsables, que ayudan al prójimo y así no tengamos esta sociedad “corrompida” en muchísimos casos por la competitividad, el dinero, intereses, falta de educación, falta de valores, etc.

    La Educación es el “motor” de nuestra sociedad, no podemos permitirnos crear personas con un único fin en común, producir. Si seguimos con este “Modelo Toyotista” estaremos anclados a una realidad que cada vez irá en decadencia, olvidando los principios más básicos de todo ser humano, los valores sociales. Porque hay conceptos que deberíamos tener muy bien claros.

    No somos productos, somos personas.

  21. Desireé González González

    Desde que entramos en el sistema educativo, estamos coaccionados por lo que nos ofrece la escuela y, también, por la demanda que hay en el exterior respecto al mercado laboral.

    A lo largo del Grado de Pedagogía, pude leer una serie de artículos en los cuales algunos autores hacían referencia a la necesidad de que las escuelas sean “pequeñas empresas”, justificándolo como la necesidad de que los/as alumnos/as se acerquen lo máximo posible a la realidad exterior. Y es a raíz de esto cuando me surge una cuestión: ¿queremos un sistema educativo basado en el funcionamiento de una empresa o en una escuela en la que tanto el mercado y el sistema estén bien compenetrados?

    Sin embargo, según el modelo toyotista al que hace referencia la autora de este post, creo que tiene dos lados, uno positivo y otro negativo. Así pues, lo positivo se encuentra, bajo mi punto de vista, en el sentido de que se fomentan competencias como el compañerismo, el trabajo en equipo, la constancia, etc., y, por otro lado, como aspecto negativo destaco que se pueden producir deseos que no lleven por buen camino como, por ejemplo, la competitividad.

    A pesar de esto y como se expone en el post, estoy de acuerdo con la idea del mismo, con lo que considero que ambos sistemas se encuentran en una lucha constante, teniendo como principal objetivo que el individuo tenga iniciativa propia e ideas innovadoras, algo que el sistema educativo ofrece, ya que como expuse con anterioridad, tiene la necesidad de fomentar la emprendeduría, haciendo posible con esto que la persona sepa desenvolverse con cierta soltura una vez haya salido del sistema educativo.

  22. Gustavo

    La educación y el sistema productivo se han visto obligados a coexistir como si fueran una sola realidad, aunque en vedad son dos. Lo que se busca es que la escuela (en todas sus vertientes) prepare a los alumnos/as para su incorporación al mercado laboral, lo que sucede es que gran parte del alumnado entra a dicho sistema productivo no por vocación, sino buscando una mejor situación económica y dejando a un lado ese sueño o pequeña utopía que había ido diseñando desde pequeño/a.
    Vivimos en una sociedad en la que se premia la competitividad y el mérito, sin disfrutar de aquellas pequeñas cosas con las que solíamos hacerlo y éramos felices. Ésta realidad también la encontramos en el sistema educativo, ya que se premia el mérito y la competitividad entre el alumnado que busca su beneficio escachando y pisoteando compañeros hasta llegar a conseguir su propio éxito. Vemos como el gobierno ayuda a que este fenómeno suceda ya que cada ve implanta medidas más segregadoras, buscando el beneficio de las élites y pasando por alto el modelo de educación inclusiva, a la cual deberíamos de aspirar y que no es otra en la que todos/as recibamos una educación de calidad sin importar raza, género,…. Lo que se hace realmente es favorecer a las personas que más tienen, ya que serán las que consigan más rápido los mejores puestos de trabajo.
    Para terminar con esta breve intervención, dejo una pregunta para la reflexión ¿para qué sociedad queremos educar a nuestros alumnos/as?

  23. Lucía Hernández López

    Sistema educativo y mercado laboral, dos realidades consecutivas, que intenta asemejarse una a la otra, pero, al final, dos realidades que debieran ser opuestas. Dicho de otra manera, está claro que el objetivo final del sistema educativo no solo es ayudar a los alumnos en su inclusión dentro de la sociedad, sino también favorecer su inserción dentro del mercado laboral. Un contexto laboral que se rige por unas reglas que buscan la competitividad, eficacia, calidad… ¿Son estas las mismas directrices que se llevan a cabo dentro del sistema educativo? Al menos, las últimas leyes educativas de nuestro país hablan de una serie de principios, algunos de ellos citados anteriormente, que son la base y el objetivo final sobre el que se rigen los nuevos modelos educativos que se intentan implementar y que guardan una profunda relación con el desarrollo de valores propios de los sistemas mercantiles.

    Está claro que, por mucho que el sistema educativo se esfuerce en asemejarse cada vez más al mundo laboral, los objetivos de uno y otro sistema son diferentes, la contextualización no es igual, ni siquiera la estructura es la misma. Por tanto, hablamos de dos sistemas que deberían estar interconectados en pro de la inserción de los jóvenes que salen del sistema educativo o con el objetivo cooperar en la formación y orientación vocacional de esos alumnos que en el día de mañana querrán adherirse al mundo laboral.

    Con esto, no intento negar las indudables evidencias que existen y que han llevado a comparar ambos sistemas. Sería cerrar los ojos a una realidad clara y ya bastante “madura” (ya que estos intentos de similitud entre ambos sistemas no son recientes) negar que tanto el sistema educativo como el productivo seleccionan su mano de obra, la califican, e incluso me atrevería a decir que la clasifican y ante todo, se busca la calidad de un producto final, que viene reflejado para el sistema educativo en forma de beneficios sociales, que conllevarán a sus consecutivos beneficios productivos, en muchos casos sin atender a lo que quizás es más importante, esos diamantes en bruto que tienen entre sus manos, que son los niños y jóvenes .

  24. REHISKA STEFHANIA MEDINA PINTO

    El sistema educativo siempre ha estado vinculado con el mercado laboral, haciendo una metáfora de la escuela como si de una empresa se tratara, haciendo una clasificación y división de los alumnos para el mercado laboral existente.
    Hoy día el panorama no ha variado mucho, el sistema educativo sigue estando vinculado con el mercado laboral, y con las necesidades de éste, puesto que se sigue haciendo una división en las instituciones educativas.
    El sistema educativo, está siendo traspasado por el mundo empresarial, como dice la autora Santana, se basa en preparar a los alumnos, no para la vocación de cada uno, sino para el mercado laboral, se mercantiliza en función de los puestos laborales.
    En relación a lo dicho en el post de la autora, estoy totalmente de acuerdo con lo expuesto, pero pienso que hay que tener positividad, y seguir luchando para que esta situación cambie. No podemos seguir en ese círculo de la mercantilización de la escuela. Los sistemas educativos tienen otros fines, fines educativos, no laborales. Si es cierto que la escuela debe ayudar y orientar al alumnado, para a la hora de salir al mundo laboral tener unas ideas claras sobre lo que se quiere hacer, pero eso es una cosa y otra es etiquetar al alumnado en función al sistema empresarial.

  25. Rubén Pérez Guanche

    Se busca una coherencia entre el sistema educativo y el sistema productivo, de ahí la importancia de vincular un mundo con otro. Vemos el valor que se le concede en Europa al hecho de que el alumnado visite centros de trabajo y despierte en ellos inquietudes que puedan dar respuesta a todos aquellos contenidos que han tenido que tratar. Así pues, se observa que es un modelo al que le interesa el logro de políticas económicas, sociales y laborales propias de un país.

    El sistema educativo ha pretendido crear una cadena de montaje en serie, donde la meritocracia y la reproducción social han sido las piezas clave de sus productos finales, en este caso, los alumnos. En este sentido, está de más decir que toda esa “contaminación” de la que nos habla el post en el sistema educativo, se debe a los beneficios que aporta la educación al crecimiento de un país respecto a otro. es decir, la búsqueda de la competencia entre países desarrollados.

    Todos los agentes educativos debemos tener claro este fenómeno. No se trata de nadar contra corriente, pues la ley nos marca unas bases que hay que cumplir, aunque siempre hay pequeños resquicios que podemos aprovechar para lograr una mayor calidad educativa que forme personas, no robots.

    Por último, me parece interesante el hecho de partir de las ventajas que este modelo basado en la productividad nos ofrece. La idea básica sería una educación de calidad, que forme mentes críticas y libres, con la capacidad de decisión propia y adecuada para cada uno. Pero eso ya es otro cantar.

  26. Sara Sosa Hernández

    Las semejanzas y equivalencias entre el sistema educativo y el productivo son claras y palpables, apreciándose como con ejemplos detallados en el libro de Lidia Santana Vega “Orientación Profesional”; el sistema productivo dilataba la división social y técnica del trabajo, alejando el trabajo manual del intelectual. Por otro lado, en el sistema educativo esta segmentación social y técnica de la que se habla se imita en el campo educativo, donde las enseñanzas se fragmentan en teóricas (bachillerato) y prácticas (FP). Atendiendo a los modelos emergentes, podemos encontrar analogías en el que el sistema productivo atiende a que los trabajadores participen en la concepción, programación y evaluación de los resultados de sus tareas y con respecto al sistema educativo, se aprecian similitudes ya que en éste, los educadores participan en la programación y evaluación de las tareas. Por todo ello, se establece que un sistema productivo tendrá la función de generar renta para mantener y desarrollar las necesidades económicas de tal manera que observándose estas analogías, el sistema educativo se percibe como una empresa más donde se generan y seleccionan a las personas como máquina de trabajo; exponiendo como ejemplo de ello, una película documental crítica denominada “La educación prohibida” (2012) en la que podemos apreciar detalles como los que se debaten en este post.

    Esta contaminación de la que habla la autora Lidia Santana, se aprecia de manera detallada, observándose como los distintos modelos (taylorista, fordista, toyotista, etc) que se aplican en los sistemas productivos, traspasan y se incorporan en los centros y aulas atendiendo a efectos que en muchas ocasiones se perciben “tóxicos” para un sistema en el que debe primar el aprendizaje de valores, de mejora y de enriquecimiento. El sistema educativo se encuentra contagiado por un sistema productivo que en todos los casos busca unos objetivos que se perciben en muchas ocasiones fríos y atendiendo a la rentabilidad. Si bien, los modelos emergentes que han surgido han supuesto modificaciones que en muchos casos se perciben dañinas hacia un sistema educativo en constante cambio en el que urgen la aplicación de medidas beneficiosas para forjar un sistema que no se encuentre “contaminado” por modelos productivos que debiliten la principal función de una escuela.

  27. Lidia Santana

    Gracias Noelia por tu comentario, comparto tu punto de vista sobre la necesidad de lograr una mejor calidad educativa con el esfuerzo conjunto de todas las personas implicadas en la labor educativa.

  28. Noelia Russi

    Desde el inicio del sistema educativo podríamos decir que su organización y estructura ha estado vinculada al sistema empresarial como bien se nos menciona en este post, es decir que la escuela funciona como una fabrica, donde el alumnado hace la función de etiqueta codificada. Considero que sí, que es momento de un cambio y de dejar de mirara al pasado y mirar al futuro de la educación, buscando soluciones para corregir las lagunas de nuestro sistema educativo, ya que estas van dejando secuelas en nuestros jóvenes y docentes. Dando lugar a adolescentes que estudian por tener un empleo y no por vocación. Sabemos que es lo que pasa, busquemos soluciones no sigamos hablando del problema, actuemos en conjunto, por y para un futuro educativo mejor.

  29. Lidia Santana

    Efectivamente Ernestina, dicho modelo fue propuesto por el ingeniero Taiichi Ohno en la empresa Toyota y dio lugar a una nueva cultura en la organización del trabajo y en los modos de producción.

  30. jose

    Lo cual no quiere decir que sea necesariamente precisable la naturaleza del constructo “proletariado docente” como suele ocurrir en la dogmática mecanicista.

  31. Ernestina Cruz

    Hola, me gustaria saber si este modelo educativo se relaciona con el modelo de producción implementado por la empresa japonesa Toyota.
    Fui invitada a Japón y conoci el fincionamiento y la ideologia que aplica esta empresa en su operación, su cadena de producción es impresionante y reaponde a una cultura ancestral del japones.

  32. isabel

    educación prohibida es lo máximo.

  33. isabel

    Está página de educación prohibida ha sido lo máximo, gracias por su enseñanza.

  34. rodolfi

    excelente es buen metodo necesario aplicar para obtener un buen resultado en la educacuion

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